- Sii! Dadle un Placebo, así su dolor se va a morir, adelante, que los Placebos son la cura a los dolores ficticios
- Pero que pasa doctor si el dolor es real?
- Pues lo que siente se disfrazará de colores menos oscuros, como el Azul
Que importa lo que haga, Molko siempre vuelve con su voz única y penetrante a borrar cada vestigio en mi entorno que pueda provocar dolor. Desde un reloj de pared a la carta más emotiva que pude haber recibido jamás.
Hay un momento en que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, y entonces no hay en la vida nada mejor que escribir..
- Gabriel García Márquez
lunes, 27 de diciembre de 2010
domingo, 26 de diciembre de 2010
martes, 14 de diciembre de 2010
Luna Llena

Nací el primer día del ciclo de la luna, luna nueva, una noche infernalmente calurosa según como me la describió mi madre. Tanto, que una de las parteras se desmayó por el bochorno y mi madre estuvo al borde de perder el conocimiento también. Tan calurosa, que al otro día en los diarios se publicó que una gran cantidad de creyentes cristianos hacían fila en la misma noche para confesar sus pecados, pensando que el infierno comenzaba a ascender a la tierra.
Ellos, tratando de salvar su alma.
Aquellos días en que el mundo me vió crecer, solía sentarme a esperar días completos, apenas sin comer, por alguien que llegase a llenar mi vacío. Por las noches solía mirar por horas al cielo nocturno, odiando a cada instante al Cuarto Creciente que me hacía sentir incompleto por un poco. Hasta que un día cuando dejé de esperar, ella llegó.
Eterna y blanca, como siempre la imaginé.
El cielo se hizo hasta más claro, ella lo embargaba todo con su brillo natural. Y a cada momento mis ojos me rogaban por la noche. Asi mismo, llegó a mí una mujer tan bella como la que se erguía en lo más alto del cielo nocturno. Ella estaba a mi alcance, a ella yo la hice mía con el ímpetu que habría hecho mía a la damicela que a cada noche me llamaba. La Luna Llena partío un día sin avisar, quebrando mis sueños y dejando mi cuerpo maltrecho.
Ahí estaba yo, solo.. maltrecho y sin esperanzas.
Pues ella, mi dama carnal, también había partido dejandome como el único recuerdo de su existencia un guante negro de tul que me traía a tierra cada vez que me hundía en el peor abismo de desesperación. El Cuarto, ahora Menguante acribilla mis sentidos de recuerdos de un pasado glorioso y lleno de sensaciones. ¿Qué soy ahora? No más que un animalejo que corre desesperado cada noche y que anhela con desesperación que vuelva ella.
Sólo se esperar a la Luna Llena para volverme lobo y recobrar los sentidos.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Negativa
Dijo que no la iba a firmar porque no es un petitorio y no es su estilo de trabajo.
Sentí un grito en la garganta que me tragué como pude. De pie, como estaba, me acerqué a la primera mesa y apoyé las manos hechas puño sobre la tabla, sentía como mi boca por tendencia natural se transformaba en una morisqueta animal en la que quería mostrar los dientes. Los ojos me ardían de furia y mi cuerpo estaba totalmente tenso, sentía mis hombros adiquirir volumen y unas cuantas miradas clavadas en mi, otras tantas clavadas en el papel sin las firma y otras tantas dirigidas al suelo con resignación.
Resignación se me antojó una palabra asquerosa en aquel momento.
Comencé a caminar en un vaivén furioso, por momentos paraba y me hacía parte de la salagarda de argumentos que mis compañeros exponían y por momentos me cruzaba de brazos con una expresión que habría caracterizado como lobuna.
Me senté entonces junto con el grupo que más estuvo en la organización y ejecución de todo el trabajo que habíamos hecho, y sin casi nada que decir, guardé silencio llena de furia.
Ahh no la va a firmar? ya po.. entonces métasela por la raja.
Sentí un grito en la garganta que me tragué como pude. De pie, como estaba, me acerqué a la primera mesa y apoyé las manos hechas puño sobre la tabla, sentía como mi boca por tendencia natural se transformaba en una morisqueta animal en la que quería mostrar los dientes. Los ojos me ardían de furia y mi cuerpo estaba totalmente tenso, sentía mis hombros adiquirir volumen y unas cuantas miradas clavadas en mi, otras tantas clavadas en el papel sin las firma y otras tantas dirigidas al suelo con resignación.
Resignación se me antojó una palabra asquerosa en aquel momento.
Comencé a caminar en un vaivén furioso, por momentos paraba y me hacía parte de la salagarda de argumentos que mis compañeros exponían y por momentos me cruzaba de brazos con una expresión que habría caracterizado como lobuna.
Me senté entonces junto con el grupo que más estuvo en la organización y ejecución de todo el trabajo que habíamos hecho, y sin casi nada que decir, guardé silencio llena de furia.
Ahh no la va a firmar? ya po.. entonces métasela por la raja.
domingo, 28 de noviembre de 2010
Es que no se puede ser una criatura asexuada por el resto de los días?
Phil Collins con Another day in paradise suena atrás con su voz suave y afinada. Yo me enrolo en un mar profundo, infinito y Azul de pensamientos y dilemas, el mismo que me baña desde que comencé a conocerla.
Es como una droga, el trencito rojo con asientos de cuero negro que me lleva lento a la perdición. El mismo que me obliga a hacerme la indiferente de sus ojos oscuros pero al mismo tiempo me hace acercarme para hacerle reir o compartir alguna palabra o pensamiento que se me cruce por la mente con respecto a la revuelta que planeamos.
No puedo, me niego a que así sea. Mi cuerpo ya nisiquiera me hace caso y me atrae la idea de entregarme a lo que tanto me tienta, pero no quiero, porque sé que se me hará un flagelo terrible. No es más que otra persona.
El tipo de personas que me enamora.
Msn suena y corta el cauce turbulento de pensamientos que iba plasmando. Pienso de pronto y me rio sola en la pieza al volver a la realidad. Mi amigo del alma me habla y me pide que lo describa como el weon que corta mi creatividad, la verdad esque no le habría podido dar una identidad mejor.
Es como una droga, el trencito rojo con asientos de cuero negro que me lleva lento a la perdición. El mismo que me obliga a hacerme la indiferente de sus ojos oscuros pero al mismo tiempo me hace acercarme para hacerle reir o compartir alguna palabra o pensamiento que se me cruce por la mente con respecto a la revuelta que planeamos.
No puedo, me niego a que así sea. Mi cuerpo ya nisiquiera me hace caso y me atrae la idea de entregarme a lo que tanto me tienta, pero no quiero, porque sé que se me hará un flagelo terrible. No es más que otra persona.
El tipo de personas que me enamora.
Msn suena y corta el cauce turbulento de pensamientos que iba plasmando. Pienso de pronto y me rio sola en la pieza al volver a la realidad. Mi amigo del alma me habla y me pide que lo describa como el weon que corta mi creatividad, la verdad esque no le habría podido dar una identidad mejor.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Alegría
Fue un suspiro aliviado el que se me arrancó del pecho cuando escuché la voz paterna pronunciar aquellas palabras con total despreocupación mientras se fumaba un cigarro, la tarde de clima ideal y ambiente dulce me arrojó a una ensoñación increible con la base del cambio que provocan aquellas palabras derramadas. Mi cuerpo medio relajado (esa sensación que da luego de andar en bici) sintió un impulso descontrolado de saltar y volar hasta la luna. Placebo, dentro del olvido de mi corazón, se asomó de pronto en mi boca y comencé a tararear una canción cuyo nombre ya ni recordaba.
No me interesaba ciertamente, estaba feliz luego de una semana marcada por cambios de ánimos siempre vigilados por el fantasma de la tristeza por los terribles altercados con mi madre y necesitaba volar y compartir mi alegría.
Thiare, te adoro :D
No me interesaba ciertamente, estaba feliz luego de una semana marcada por cambios de ánimos siempre vigilados por el fantasma de la tristeza por los terribles altercados con mi madre y necesitaba volar y compartir mi alegría.
Thiare, te adoro :D
sábado, 6 de noviembre de 2010
Fragmento
_ ¿Esto era? ¿Querías que nos vieran cámaras de seguridad?
Miré al techo y a los rincones del recinto, no tardé en reconocer un par de cámaras de seguridad y me encontré pensando en la locura que sería un encuentro sexual en un lugar así. Me le acerqué con una sonrisa a media boca en el rostro, negando sutilmente y noté que se había envuelto los brazos alrededor de su torso a penas cubierto. Le ofrecí mi abrigo, que aceptó a regañadientes y luego le ofrecí mi brazo, apreté el botón con el candado del pequeño control de la alarma del auto y comencé a caminar, con ella siempre tan erguida y divina, prendida de mi brazo.
_ ¿Cuál es el lugar de tu misteriosa aventura? – Dejó clara la impaciencia en su tono de voz
_ Qué imagen tan asquerosa tendrás de mi
_ No eres tu – Aspiró del cigarro que llevaba y expiró unos segundos más tarde – Son los hombres en general
_ Ah – Me olía al mismo feminismo con el que Amanda tendía a bombardearme por broma
_ Son todos iguales
_ Quizás
Caminamos en silencio por unos dos minutos y nos asomamos al fin a un barrio Bellas Artes bohemio y nocturno alumbrado por las vistosas lámparas de cafés y clubs, lleno de olores y colores propios de la noche que son imposibles de apreciar durante cualquier momento que no sea ésta. Por un lado era el tan delicioso olor a café que entraba por montones a la nariz y por otro, el olor inconfundible de una noche entre artistas, incienso, palo santo, el toque preciso de olor a tabaco y los perfumes propios de las personas que caminaban a aquellas horas, que siempre tendían a ser más envolventes que durante el día, en donde la gente escoge olores frescos. En total, era una mezcla inolvidable y adictiva que te transportaba a otro lugar, lejano de lo que podía ser el mismo barrio durante el día.
_ Todas las mujeres dicen lo mismo – Cerré los ojos y aspiré mientras caminaba, me dejé llevar totalmente por las fragancias y de pronto me encontré en una dimensión totalmente desconocida que se esfumó a penas escuché su voz monocorde y tranquila tararear la misma canción que había sonado en el auto unos momentos atrás.
Miré al techo y a los rincones del recinto, no tardé en reconocer un par de cámaras de seguridad y me encontré pensando en la locura que sería un encuentro sexual en un lugar así. Me le acerqué con una sonrisa a media boca en el rostro, negando sutilmente y noté que se había envuelto los brazos alrededor de su torso a penas cubierto. Le ofrecí mi abrigo, que aceptó a regañadientes y luego le ofrecí mi brazo, apreté el botón con el candado del pequeño control de la alarma del auto y comencé a caminar, con ella siempre tan erguida y divina, prendida de mi brazo.
_ ¿Cuál es el lugar de tu misteriosa aventura? – Dejó clara la impaciencia en su tono de voz
_ Qué imagen tan asquerosa tendrás de mi
_ No eres tu – Aspiró del cigarro que llevaba y expiró unos segundos más tarde – Son los hombres en general
_ Ah – Me olía al mismo feminismo con el que Amanda tendía a bombardearme por broma
_ Son todos iguales
_ Quizás
Caminamos en silencio por unos dos minutos y nos asomamos al fin a un barrio Bellas Artes bohemio y nocturno alumbrado por las vistosas lámparas de cafés y clubs, lleno de olores y colores propios de la noche que son imposibles de apreciar durante cualquier momento que no sea ésta. Por un lado era el tan delicioso olor a café que entraba por montones a la nariz y por otro, el olor inconfundible de una noche entre artistas, incienso, palo santo, el toque preciso de olor a tabaco y los perfumes propios de las personas que caminaban a aquellas horas, que siempre tendían a ser más envolventes que durante el día, en donde la gente escoge olores frescos. En total, era una mezcla inolvidable y adictiva que te transportaba a otro lugar, lejano de lo que podía ser el mismo barrio durante el día.
_ Todas las mujeres dicen lo mismo – Cerré los ojos y aspiré mientras caminaba, me dejé llevar totalmente por las fragancias y de pronto me encontré en una dimensión totalmente desconocida que se esfumó a penas escuché su voz monocorde y tranquila tararear la misma canción que había sonado en el auto unos momentos atrás.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Quieto
Talk Show Host se enrola atrás haciendo la acústica de mi habitación algo formidable. Hace tiempo, más del que recuerdo, que no me detenía y tomaba un respiro, veía la hora y me disponía a garabatear un par de palabras para que despleguen las alas en el espacio virtual. Supongo que cualquier otra cosa será mejor que la jaula con paredes tan acolchadas como aisladas que mi cabeza se va construyendo sola cada cierto tiempo, y que si olvido y no abro, se vuelve un castillo de piedra impenetrable con pozo con cocodrilos y alevosía.
Que vá. De pronto, y de veras, que más vale relajarse y escuchar quizás el desesperado azote del cuerpo de una polilla contra el techo antes que abandonarse a los vicios mundanos tan molestos y adictivos que van consumiendo al mundo de a poco.
Amanece se abre el paso luego de aproximadamente tres minutos de Radiohead, permitiendo que la voz grave e infinita del Sr. Valenzuela retumbe de un lado a otro en las paredes de mi pieza, los dedos se sueltan y circulan libres por el teclado, la noche avanza con gracia y los pensamientos se abren paso uno tras otro para luego difuminarse en un río de recuerdos e imágenes anónimas. No sé, simplemente, no lo sé.. Millones de cosas que no sé y no planeo saber, como quien lee ahora estas palabras inherentes, o quien no lo hace. Sólo se que nacen de los dedos que se mueven por impulsos nerviosos a través de mi.
Narcisa, ¿Qué es eso?
No lo sé. No me importa, que más da. ¿Por qué no un poco de relajación y cannabis musical antes de que llegue la tormenta que veo aproximarse? No lo sé.
Y suena de pronto la voz clara y musical de Vasconcellos que canta Quieto
Narcisa C.
sábado, 2 de octubre de 2010
Mirar al cielo y perderse mil minutos
Su rostro marcado por más de 75 años de existencia, de aspecto más bien cansado aunque de espíritu activo, se encuentra la abuelita amada mirando al cielo en el atardecer de temperatura perfecta, pelando habas conmigo, y mis ojos la miran cada tanto, en un continuo vaivén de cuidar que no callesen las legumbres al piso y de tratar de percibir e interpretar ese extraño fulgor que despedía su ser, sé que ella no lo notaba pues estaba ensimismada mirando al cielo oscurecer. "Se fué un día más de vida" recita de pronto, no para decirmelo a mí, sino como una reflexión así misma. Una de esas verdades, tu sabes, que son implacables. Entonces dejé mi empresa y la miré sin disimulo, y no supe ciertamente como responder a eso, pues no había como responderlo. Abrí la boca como para decir cualquier cosa, pero termine inhalando una bocanada de aire fresco y la cerré.
Ella se dió vuelta a mi y yo rapidamente la dejé de mirar y seguimos pelando habas, no me atreví a romper el silencio tranquilo que se estableció en el patio porque sabía que ella se encontraba enfrascada en algún pensamiento lejano al que yo era ajena, ¿Y quién soy yo para sacarla de aquel?. Pasaron algunos minutos y volvió a la tierra para hablar de cualquier cosa con su nieta.
Y sigo preguntándome que significó esa frase en su interior
Ella se dió vuelta a mi y yo rapidamente la dejé de mirar y seguimos pelando habas, no me atreví a romper el silencio tranquilo que se estableció en el patio porque sabía que ella se encontraba enfrascada en algún pensamiento lejano al que yo era ajena, ¿Y quién soy yo para sacarla de aquel?. Pasaron algunos minutos y volvió a la tierra para hablar de cualquier cosa con su nieta.
Y sigo preguntándome que significó esa frase en su interior
jueves, 9 de septiembre de 2010
c:
Me miro en el espejo. Me encuentro de pronto maquillándome, viendo como me voy a peinar o buscando ropas que combinen, y así, disfrazada y todo, le sonrío al par de ojos oscuros que me miran sin perder su amor y gustito propio por la vida, ¿que vá? aunque siga calzando mi interior en ésta piel que por momentos me queda apretada, lo que yo amo y quien soy sigue intacto en lo más profundo, y a la larga, es lo que importa, ¿No?
Al mono ustedes, sociedad.
Al mono ustedes, sociedad.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Cayendo una y mil veces
"Si quieres yo le puedo pedir que te ayude"
Y me lo imagino tan nítidamente que se me eriza la piel. Él, pidiendome atención e intentando ayudarme, yo, cayendo una y mil veces en el Azul infinito de sus ojos, cuales canteras de aguas cristalinas, y reencontrando el alma que alguna vez perdí en la inmensidad del par de astros azulinos de su cara, esos que dicen sin hablar.
Y me lo imagino tan nítidamente que se me eriza la piel. Él, pidiendome atención e intentando ayudarme, yo, cayendo una y mil veces en el Azul infinito de sus ojos, cuales canteras de aguas cristalinas, y reencontrando el alma que alguna vez perdí en la inmensidad del par de astros azulinos de su cara, esos que dicen sin hablar.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Orgullo
Lo miro, ahí está, sobre el velador.. tan Azul.. prostituyendo el color que tanta fascinación me provoca. Pero mis vagas cabilaciones no tienen demasiado tiempo para vivir, pues vuelve a mi el sentimiento de rechazo, no por lo que es.. sino por de quien viene. ¿Y por qué no decirlo? también me causa bastante rechazo por lo que es, me fastidia pensar tanta corrupción y muerte por éste, tantos engaños y mentiras solo por tener más y más de éstos ¡Si hasta tiene un pecado capital!. Y hay uno sobre mi velador. Y me fastidia. No le despego la vista aunque éste no tenga vida alguna como para arrancar, arrugado por la mitad espera a que mis manos ansiosas lo truequen por cualquier cosa ¡Cuantas cosas! Un par de vestidos, quizás, maquillaje o una invitación para tomar helado, pasaje en la micro para ir a ver a algún amigo ¡Un pasaje en tren!.. Pero con el simple hecho de pensar en ésto se me revuelven las tripas, pues claro, lo correcto sería ocuparlo en algo. Pero mi orgullo no me permite hacerlo.
Me pongo de pie, cegada por una mezcla vomitiva de rechazo y convicción. Lo tomo y lo parto en dos, sonrío y me regocijo en la acción que acabo de cometer. Lo aviento a la basura aunque feliz le habría gritado que no necesitaba su lástima mientras le tirara el papelito por la cara.
Despierto de mis cabilaciones una vez más. Ahí está, sigue en el velador llamando a mis manos para que lo gasten en cualquier mierda.
Me pongo de pie, cegada por una mezcla vomitiva de rechazo y convicción. Lo tomo y lo parto en dos, sonrío y me regocijo en la acción que acabo de cometer. Lo aviento a la basura aunque feliz le habría gritado que no necesitaba su lástima mientras le tirara el papelito por la cara.
Despierto de mis cabilaciones una vez más. Ahí está, sigue en el velador llamando a mis manos para que lo gasten en cualquier mierda.
miércoles, 25 de agosto de 2010
¿Matar o morir?
Podría alimentar al conejito con malas hierbas o dejar que las malas hierbas me maten a mi.
lunes, 23 de agosto de 2010
Silencio
"Yo sé que le hará mucho daño y que estaré jugando con él, pero es la unica forma de salvar mi pellejo"
Me detuve, y repasé aquellas palabras con horror, incredula ante el hecho de que hayan salido de mi boca, ¿Es el germen de la maldad? Me recorre las venas silencioso mientras mi alma se balancea en un barranco en el que en el fondo chapotea la más tenebrosa oscuridad. Respiré y la miré, y sus ojos reflejaban una clara mezcla de estupor, de impresión y compasión ¿De qué? ella, después de todo, era sincera conmigo en su %150 fuese o no de mi agrado aquella sinceridad en ese instante. Sinceridad, repetí esa palabra en mi cabeza hasta que su significado se perdió por completo. Miré el suelo sin creer aquella escena.
"Weona.. te diste cuenta de lo que acabai de decir??"
Su voz, su gesto y su mirada reflejaban la honestidad más pura que se puede dar en una amistad. Cerré los ojos mientras que recitaba un "Sí" tan pobre de convicción como de benevolencia en lo que aseguraba, lleno de unas insoportables ganas de dar la media vuelta, pero esa posibilidad ya no es factible, no, pues el plan ya estaba en marcha. ¿Y que más da? Són solo tres años más los que debo soportar este suplicio, y todo, por una sociedad que no sabe soportar la diferencia
Me detuve, y repasé aquellas palabras con horror, incredula ante el hecho de que hayan salido de mi boca, ¿Es el germen de la maldad? Me recorre las venas silencioso mientras mi alma se balancea en un barranco en el que en el fondo chapotea la más tenebrosa oscuridad. Respiré y la miré, y sus ojos reflejaban una clara mezcla de estupor, de impresión y compasión ¿De qué? ella, después de todo, era sincera conmigo en su %150 fuese o no de mi agrado aquella sinceridad en ese instante. Sinceridad, repetí esa palabra en mi cabeza hasta que su significado se perdió por completo. Miré el suelo sin creer aquella escena.
"Weona.. te diste cuenta de lo que acabai de decir??"
Su voz, su gesto y su mirada reflejaban la honestidad más pura que se puede dar en una amistad. Cerré los ojos mientras que recitaba un "Sí" tan pobre de convicción como de benevolencia en lo que aseguraba, lleno de unas insoportables ganas de dar la media vuelta, pero esa posibilidad ya no es factible, no, pues el plan ya estaba en marcha. ¿Y que más da? Són solo tres años más los que debo soportar este suplicio, y todo, por una sociedad que no sabe soportar la diferencia
lunes, 9 de agosto de 2010
Patear la pared
Enojada y de forma descontrolada, patear la pared y sentir dolor con excitación enferma. ¿Qué otra mejor forma de descargar la ira?
Espero la noche para transformarme en lobo y perderme en la oscuridad.
Espero la noche para transformarme en lobo y perderme en la oscuridad.
viernes, 6 de agosto de 2010
Encuentros anónimos
Ella se sube al transporte aquel un poco incomoda empaquetada en aquel uniforme escolar, el pelo en la cara y el bus azotándose violentamente, caminó por el pasillo y un tímido sol le alumbraba el rostro. Caminó un poco más y vió a un tipo que conocía de vista y estaba segura que era en viceversa ídem, le sonrió y con un poco de timidez tierna le preguntó si se podía sentar a su lado, había notado que él la observaba desde que ella subió. Él tartamudea y le dice que si, se corre y le da el paso al asiento de a la ventana, le devuelve la sonrisa y hace su mayor esfuerzo por entablar algún tipo de conversación con esa chica.
Narcisa.
Narcisa.
viernes, 30 de julio de 2010
Vida
Mira al vacío con una sonrisa forzada y una expresión amable en el rostro, si, ¿Para qué arruinar más aquellas relaciones impersonales que mantenía con aquel grupo de personas?, ciertamente no le interesaba en lo absoluto pasar de la indiferencia amable a la indiferencia agresiva con esa gente que se reunía ahí, riendo y compartiendo momentos felices mientras que para lo único que la tomaban en cuenta era para un saludo agrio y una despedida sinsabor. Y le da igual, ¿Para que le sirve el cariño de ellos? No le hace ninguna utilidad o bien, no le interesa la verdad, la verdad es que su interior se cerró ya luego de haber querido y haber sido dejada en el olvido, ahora ellos pasaban al grupo de gente, nada más que gente.
Y ¡ooh! se acercaba la despedida, con gusto a poco y tristeza en el interior. Entra a aquel auto pestilente con olor a Susuki Maruti, pues ese modelo era, y con un odioso sabor a melancolía que le dejaba cada reunión familiar del tipo de ésas. El frío azotaba su rostro, por fin algo bueno, pero el aire estaba odiosamente viciado.
Se ven de pronto atascados en un taco de esos enormes, con el olor sofocante y la ira por dentro ella apoya su cabeza en el vidrio empañado y se deja morir, pero la ventana de adelante abierta tres dedos de pronto le da un pequeño empujoncito y le devuelve el gusto por la vida con una mini rafaga de viento congelante, y se calzan una a una éstas palabras en su mente. Se pone el gorro del chaleco y se sube el pañuelo hasta la nariz. ¿¡Qué demonios importa la gente?!
Narcisa, sólo eso.. Narcisa, Narcisa.. me fascina, Narcisa.. lo repetiré una vez más dejándolo como mi pseudonimica firma..
Narcisa.
Y ¡ooh! se acercaba la despedida, con gusto a poco y tristeza en el interior. Entra a aquel auto pestilente con olor a Susuki Maruti, pues ese modelo era, y con un odioso sabor a melancolía que le dejaba cada reunión familiar del tipo de ésas. El frío azotaba su rostro, por fin algo bueno, pero el aire estaba odiosamente viciado.
Se ven de pronto atascados en un taco de esos enormes, con el olor sofocante y la ira por dentro ella apoya su cabeza en el vidrio empañado y se deja morir, pero la ventana de adelante abierta tres dedos de pronto le da un pequeño empujoncito y le devuelve el gusto por la vida con una mini rafaga de viento congelante, y se calzan una a una éstas palabras en su mente. Se pone el gorro del chaleco y se sube el pañuelo hasta la nariz. ¿¡Qué demonios importa la gente?!
Narcisa, sólo eso.. Narcisa, Narcisa.. me fascina, Narcisa.. lo repetiré una vez más dejándolo como mi pseudonimica firma..
Narcisa.
viernes, 23 de julio de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
Ruidos

Caminaba casi corriendo, los pasos fuertes con el suelo pero desarmados, el alma deshecha y los ojos perdidos en el vacío, ausentes.
Y lo escuchó.
Si, era claro, alguien venía corriendo tras de ella y ella creía saber quien era. Por supuesto, ese correr tan informe tenía nombre y apellidos. Se detuvo y volteó violentamente con tal de sorprenderlo, pero no había nadie detrás. Se congeló ahí en el lugar y miró a su alrededor con un extraño estupor, la gente a su alrededor la miraba con cara de impresión. Les dedicó una mirada vacía, casi llena de miedo, abrió la boca y gesticuló alguna lejana palabra sin voz, retrocedió tres pasos y volteó nuevamente dispuesta a seguir su recorrido anónimo, pero ésta vez con los brazos alrededor de ella a modo de abrazo y una rara expresión de horror en el rostro, apuró el paso y desapareció entre la niebla.
Jacinta

Se sentó en el medio del patio con la carita arrugada y se le vinieron todos los años encima, un frío sol hacía que los cabellos rubios le destellaran magníficos y al mismo tiempo el viento helado hacía que éstos se movieran. Enfocó sus ojitos oscuros a mi ventana y la miré llena de amor, es que es la única mirada que podría dedicarle desde que la vi,le tiré un beso y ella movió su cola cortita y rellena. Se puso de pie y se entró a su casuchita verde. A mí se me escapó una sonrisa.
A veces tiendo a cuestionarme la existencia de cualquier tipo de amor dentro de mí, pero cada vez que veo el brillo de sus ojos entrando en los míos me doy cuenta de que ella es el amor.
martes, 20 de julio de 2010
And you just wake up
Era uno de esos sueños violentos que te revuelven en la cama. Y solo despiertas, inquieto e intentando recordar cada detalle de lo que tu subconciente te ponía en la cabeza mientras dormías. Pero solo se te abalanzan figuras y colores furiosos a los ojos y llegas a correrte hacia atrás. ¿No os ha ocurrido? Es uno de esos sueños en que uno termina olvidando todo mas su esencia violenta te queda dando vueltas en la cabeza.
domingo, 18 de julio de 2010
Es olvido (Nicanor Parra)
Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
sábado, 17 de julio de 2010
Narcisa
Simple, complejo y lleno de egolatría, enaltecido como un dios, bello como una flor y del tamaño y letras precisas. Me encanta. Narcisa, solo eso.
sábado, 10 de julio de 2010
viernes, 2 de julio de 2010
Dedicado..
Ella tirita, tiene un sentimiento de abandono horrible y sus ojos lloran una vez más sin que ella lo haya querido, es que no lo pudo evitar, es que lo quiere demasiado y lo necesita. "Mírame". Sus ojos lloran compulsivamente, "Te necesito" y a pesar de que jamás le haya gustado pedir atención de las personas ni mucho menos mostrarle el dolor de sus ojos a alguien ahora lo hacía practicamente a modo de ruego, de vida o muerte. "Te necesito" la voz le tirita y se corta a media frase.
Él la abraza de un tierno modo fraternal y el corazón de ella siente el calor que tanto extrañaba. Ella lo quiere demasiado aunque él a veces lo dude y se lo repitirá por siempre. Lo abraza y deja que sus emociones se desborden.
Gracias, lo necesitaba. Te adoro.
Él la abraza de un tierno modo fraternal y el corazón de ella siente el calor que tanto extrañaba. Ella lo quiere demasiado aunque él a veces lo dude y se lo repitirá por siempre. Lo abraza y deja que sus emociones se desborden.
Gracias, lo necesitaba. Te adoro.
miércoles, 30 de junio de 2010
Huye
Pedalea, ¡Qué mierda!, más rápido, más fuerte y deja que tu respiración se atropelle desesperada.. pedalea odiosamente rápido y deja que ese ardor delicioso consuma tus piernas. Y la transpiración, claro, si, sós una bestia. Un animal.
Pero hagas lo que hagas no despegues los ojos del suelo que la gente no tiene por qué verlos sufriendo y huyendo, nadie tiene que saber que huyes del dolor tan desafortunadamente.
Para, y Placebo se convierte en todo lo que tienes por un momento. Y tu alma se vuelve de un azul-plomo enfermizo y deprimente. Y anhelas descontroladamente el fin de tu respiración, si tan solo se hubiese quedado tirada en algún tramo de la calle Concha y Toro no hubieras tenido que seguir desintegrándote con cada latido de tu corazón. Si tan solo.. no vivieras, claro, es mucho pedir.. si que lo es.
Terminas por desear que sea luna llena de una buena vez para transformarte en lobo y perderte en la noche.
miércoles, 23 de junio de 2010
Relámpagos llorosos
A veces detengo el ritmo de mi vida y por pequeños momentos me pongo a pensar acerca de aquellos ojos Azules que me persiguen incansablemente y que en un principio me intrigaban tanto. Es como si ahora fuesen a vivir por el resto de mi vida dentro de mi cabeza y me tranquiliza en mis momentos de desesperación sentir el reflejo cristalino de aquellos espejos azules rebotando de un lugar a otro en mi mente, en mi alma cansada por algunos instantes. Me hacen sentir feliz, me apaciguan se podría decir.
Quizás la bipolaridad materna sea lo que ha estado bombardeando cada momento de mi estabilidad y tendré que vivir con eso, no lo sé, pero algo hizo que de pronto mi cuerpo no resistiese más y haya caído en pastillas y latidos tristes en el corazón.
Como sea, la lluvia me hace sentir bien y un par de relámpagos azulinos ilumina mi mente cada tanto. Un poco de optimismo enfermizo, quizás, del que rebozaba hace un par de años. Y un buen rato para detenerse en la vida y pensar que demonios estás haciendo. Una buena Ag que se siente aunque se hable con ella o no y un poco de tranquilidad era lo que le estaba haciendo falta a mi vida. Now just enjoy them.
Your past times consisted in strange
and twisted and deranged ♪♫
Un poco de vida quizás era todo lo que necesitaba mi sangre Azul.-
AG se te quiere y extraña, por siempre AG :)
Quizás la bipolaridad materna sea lo que ha estado bombardeando cada momento de mi estabilidad y tendré que vivir con eso, no lo sé, pero algo hizo que de pronto mi cuerpo no resistiese más y haya caído en pastillas y latidos tristes en el corazón.
Como sea, la lluvia me hace sentir bien y un par de relámpagos azulinos ilumina mi mente cada tanto. Un poco de optimismo enfermizo, quizás, del que rebozaba hace un par de años. Y un buen rato para detenerse en la vida y pensar que demonios estás haciendo. Una buena Ag que se siente aunque se hable con ella o no y un poco de tranquilidad era lo que le estaba haciendo falta a mi vida. Now just enjoy them.
Your past times consisted in strange
and twisted and deranged ♪♫
Un poco de vida quizás era todo lo que necesitaba mi sangre Azul.-
AG se te quiere y extraña, por siempre AG :)
jueves, 17 de junio de 2010
Aire comprimido

Como si fuera a explotar y dejarme a la deriva en el aire conmpulsivamente azotandome contra el cielo, el globo aerostático negro que me llevaba hacia el sol destelloso y el calor desesperante tenía un aspecto rígido e impenetrable aunque sin embargo cualquiera que lo hubiese visto habría podido reventarlo con una solo mirada.
El sol, insoportable y la sed que me quema la garganta, el terrible dolor de cabeza, los huesos rotos, la imposibilidad de ponerse de pie, la piel ardiendo.
El sentimiento de vacío, la vida que se me va volando entre los dedos.
La luz llenandolo todo odiosamente, la falta de agua y de viento, la falta de oscuridad, el aire caliente, los ojos cegados. Las manos muertas..
Y un par de ojos Azules que de golpe me sacan de mi encimismamiento.
El sol, insoportable y la sed que me quema la garganta, el terrible dolor de cabeza, los huesos rotos, la imposibilidad de ponerse de pie, la piel ardiendo.
El sentimiento de vacío, la vida que se me va volando entre los dedos.
La luz llenandolo todo odiosamente, la falta de agua y de viento, la falta de oscuridad, el aire caliente, los ojos cegados. Las manos muertas..
Y un par de ojos Azules que de golpe me sacan de mi encimismamiento.
jueves, 3 de junio de 2010
Diosa
Una de ojos amarillos y maquillaje dorado, de labios de oro, con el pobre ropaje de los paños menores incoloros y unas alas espléndidas de plumas semitransparentes. Una de cabello libremente desparramado, negro como una noche de bosque y mirada tan indiferente como seductora, infinita e incisiva. De joyas color sol que me encandilaban y piel de miel en la que mis ojos quedaron atrapados .
Una diosa perfecta que me hizo compañía en silencio bajo el gran sauce llorón mientras que los narcóticos me consumían. Y, que cada tanto me clavaba sus ojos irresistibles e inalcanzables.
Una diosa perfecta que me hizo compañía en silencio bajo el gran sauce llorón mientras que los narcóticos me consumían. Y, que cada tanto me clavaba sus ojos irresistibles e inalcanzables.
jueves, 20 de mayo de 2010
Prometeme que en un tiempo más volverás
El sol le llegaba reconfortante a la cara, tenía frío, estaba congelada y habría dado lo que sea por un abrazo, de todas formas, no había nadie que se lo diera así que se quedaría cobijándose sobre esa banca, pegada a la pared y con el sol en la cara. El lugar estaba lleno de gente al rededor de la mesa ping-pong, todas personas que ella conocía y tenía algún grado mínimo de estima pero que a la hora de conocerla no sabían nada sobre su vida, ni mucho menos sobre ella. Nadie quería violar el bello templo de su soledad, la inmortalidad de su mirada perdida en el vacío ni la hermosura en su tristeza.
En éstos momentos en que el pasado y el presente golpean con rabia mi memoria y la endeble estabilidad que he intentado construirme, me "libera" por así decir alguna palabra, el hecho de poder refugiar mi existencia entre las letras que tanto han sabido comprenderme.
Ciertamente la posibilidad de mutilarme a mi misma y caer en mis hábitos autodestructivos me parece tan atractiva como la de acabar con todo. Pero si he estado a punto de ahogarme y me salvé, si vivo de cruzar las calles osadamente sin que me haya rozado jamás un vehículo, si no me entró ninguna infección mortífera en los cortes que me procuré con tanta furia y excitación enferma y si me cayó una bala al lado en la cama sin haberme matado de una vez es porque estoy anclada a esta tierra por alguna razón, me gustaría descubrirla pronto. Mientras tanto la enfermedad seguirá en mi como un huésped jamás bienvenido.
Preferiría lanzarme al acantilado de mi alma antes que mirar sus ojos y ver mi silueta reflejada en ellos rogando un poco de su atención.
En éstos momentos en que el pasado y el presente golpean con rabia mi memoria y la endeble estabilidad que he intentado construirme, me "libera" por así decir alguna palabra, el hecho de poder refugiar mi existencia entre las letras que tanto han sabido comprenderme.
Ciertamente la posibilidad de mutilarme a mi misma y caer en mis hábitos autodestructivos me parece tan atractiva como la de acabar con todo. Pero si he estado a punto de ahogarme y me salvé, si vivo de cruzar las calles osadamente sin que me haya rozado jamás un vehículo, si no me entró ninguna infección mortífera en los cortes que me procuré con tanta furia y excitación enferma y si me cayó una bala al lado en la cama sin haberme matado de una vez es porque estoy anclada a esta tierra por alguna razón, me gustaría descubrirla pronto. Mientras tanto la enfermedad seguirá en mi como un huésped jamás bienvenido.
Preferiría lanzarme al acantilado de mi alma antes que mirar sus ojos y ver mi silueta reflejada en ellos rogando un poco de su atención.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Self titled
Daba igual, daba igual la lista los proyectos sus integrantes o los argumentos, miraba deseosa de robarle un beso a sus labios pálidos mientras que sus ojos oscuros ni se dignaban a mirar al frente, yo simplemente vegetaba considerando la posibilidad de salir corriendo lejos y perderme en algún lugar donde su rostro no se me viniera a la mente.
Gritaba por un poco de su atención, quizás dos segundos en los que se dignase a mirarnos, pero ahí seguía, con la mirada perdida en la ventana, la cabeza sujetada por su brazo y con alguna sonrisa lejana dibujada en el rostro. Definitivamente todo le daba igual, yo no sabía hacer otra cosa más que observar su figura, con adoración, y con ansias desesperadas quería desaparecer.
Y era mi turno de hablar. TE AMO, DEMONIOS le habría gritado pero el sentido común me lo impidió y una vez más comencé mi discurso sobre nuestros derechos, de memoria practicamente, con la misma entonación, los conectores y el brillo forzado en los ojos que supe repetir más de una docena de veces. Y a la hora en que éste había terminado ahí me veía preguntando si alguien tenía alguna duda. No hubo ninguna y el silencio dictaminó la hora de nuestra retirada.
Ciertamente, las voces se perdieron lentas y solemnes mientras que mi mente me arrastraba al infierno.
Gritaba por un poco de su atención, quizás dos segundos en los que se dignase a mirarnos, pero ahí seguía, con la mirada perdida en la ventana, la cabeza sujetada por su brazo y con alguna sonrisa lejana dibujada en el rostro. Definitivamente todo le daba igual, yo no sabía hacer otra cosa más que observar su figura, con adoración, y con ansias desesperadas quería desaparecer.
Y era mi turno de hablar. TE AMO, DEMONIOS le habría gritado pero el sentido común me lo impidió y una vez más comencé mi discurso sobre nuestros derechos, de memoria practicamente, con la misma entonación, los conectores y el brillo forzado en los ojos que supe repetir más de una docena de veces. Y a la hora en que éste había terminado ahí me veía preguntando si alguien tenía alguna duda. No hubo ninguna y el silencio dictaminó la hora de nuestra retirada.
Ciertamente, las voces se perdieron lentas y solemnes mientras que mi mente me arrastraba al infierno.
lunes, 12 de abril de 2010
Espuma

De pequeña ella jugaba a atrapar pensamientos suicidas con una red de mariposas y en una cajita pequeña esconderlos en el fondo del mar de donde no podrían salir jamás.
De pequeña siempre supo que si alguien le hacía un puntapié caería y llegaría al fondo del mar de donde tampoco podría salir, por lo que cuando no jugaba sobre la mar azul volaba hacia el sol y entre su calor se cobijaba para dormir. Cada noche la luna le hacía un cuento distinto o le cantaba alguna canción multicolor y los astros se apagaban entonces para dejarla descansar, las estrellas fugaces por la mañana le vestían de esplendor y sus alas peinaban para que la pequeña fuera reluciente, y es que no había nadie en el firmamento que no adorase a la pequeña Espuma.
Pero eran las criaturas marinas quienes aborrecían las actitudes de la pequeña Espuma, pues cada pensamiento que enjaulaba y dejaba en el fondo del mar solía huir de la pequeña cajita, mas no de las profundidades del azul, llevando la oscuridad y la maldad al océano. Cada día las sirenas se lo reprochaban al sol y éste les decía que era mejor que esto ocurriese en el fondo del mar a que ocurriese en la tierra y éstas debían solo adaptarse a vivir escondidos de la misma muerte que habitaba cada rincón de la mar.
Hasta que un día, por venganza pura, mientras la pequeña Espuma jugaba con su red de mariposas, fue Azulina, una sirena, quién tomó sus piernas mientras flotaba sobre el mar y la hundió llevándola hasta la parte más profunda del océano al lado de todas las cajitas que la niña había tirado alguna vez. La pequeña Espuma gritaba, mas sus gritos se convertían en burbujas que se perdían como se pierde una piedra que se arroja a un lago, y sus pulmones comenzaron a llenarse de agua salada que quemó su interior por completo. Con una cadena hecha de algas, Azulina amarró uno de los pies de la niña a una roca y se marchó para no volver jamás, no sin antes hacerla tragar unas algas que harían que le creciesen branquias para que la pequeña no muriera y se quedase para siempre en aquel abismo.
La pequeña desesperada imploró al Sol por ayuda pero sus gritos de infante se quedaron atrapados entre el agua que la rodeaba y en las algas se perdieron sin volver a dar señal. Y cada pensamiento comenzó a salir de sus escondites para aterrorizar a la pequeña Espuma.
El Sol y la Luna terminaron por separarse en su espera eterna por la pequeña, aún así éste cada día sale y observa el océano, por siempre esperando que la pequeña vuelva a cobijarse en su calor. En su furia asesinó a la sirena que le había quitado a la niña y sus restos los arrojó de vuelta al agua, condenó a las sirenas volviendo sus pieles pálidas y sus ojos intolerantes a la luz. Y por eso es que éstas no volvieron a mostrar sus rostros. Cada crepúsculo, el sol se esconde por el lado del mar para ver si es que puede encontrar a su pequeña Espuma y rescatarla de la oscuridad.
La luna triste cada noche asoma su rostro al firmamento esperando poder volver a cantarle una canción a Espuma, y por cada noche que asoma su rostro sin ver rastros de la pequeña hace una estrella diferente.
En la tierra los pensamientos suicidas y las penurias se extendieron felices causando destrozos en cada lugar que quedó al alcance de sus garras.
Cada noche, antes de dormir, la niña canta triste las canciones que recuerda haber escuchado alguna vez, y sus cantos atraviesan cualquier barrera material existente en el universo, son los cantos tristes del azul. Y cada pensamiento que queda en el mar atormenta a la pequeña Espuma, rompen sus alas furiosos y éstas llegan a la orilla de las playas junto con las olas quedando tendidas sobre la arena, formando una barrera que el mar no puede traspasar. Ésta brilla con los destellos que el Sol le proyecta y por la noche la Luna la hace resplandecer
martes, 6 de abril de 2010
Las estrellas fugaces caen con furia
Como estrellas fugaces caen por el acaudalado camino que se les dispone, cortan sus pensamientos voladores con sus ruidos estruendosos y colores maravillosos. Piensa que le dan terror aquellos astros que disfrutan de desafiar la velocidad y se aterra con la simple idea de tener que nadar indefensa a través de aquel caudal despiadado. La luz se había cortado en el caserío y la noche caía solemne, tenaz y despiadada sobre cada figura que recorría la acera.
Pone un paso en la calle haciendo un acto heroico de valentía, y es que las estrellas caían con furia en ese preciso momento, la hora de los demonios.
Una bocina descontrolada vuelve a romper su cadena de pensamientos infinitos.
Sube el pie nuevamente a la acera y con recelo mira al dueño del terrible sonido, siente terror de volver a pisar la calle y tener que atravesar el mar de estrellas fugaces.
Saca un papelillo del bolsillo del chaquetón que andaba trayendo encima y se lo jala de una sola, da media vuelta y se pierde en la oscuridad como el resto de fantasmas que recorrían la acera a esa hora.
Y es que se la ganó la endemoniada calle
Pone un paso en la calle haciendo un acto heroico de valentía, y es que las estrellas caían con furia en ese preciso momento, la hora de los demonios.
Una bocina descontrolada vuelve a romper su cadena de pensamientos infinitos.
Sube el pie nuevamente a la acera y con recelo mira al dueño del terrible sonido, siente terror de volver a pisar la calle y tener que atravesar el mar de estrellas fugaces.
Saca un papelillo del bolsillo del chaquetón que andaba trayendo encima y se lo jala de una sola, da media vuelta y se pierde en la oscuridad como el resto de fantasmas que recorrían la acera a esa hora.
Y es que se la ganó la endemoniada calle
Llévame desierto

El sol abrasante hiere su piel, reseca y trizada sin compasión. Su cuerpo yace casi sin vida sobre la arena en el desierto y su alma lo único que pide es ser devorada por el cielo azul. Los carroñeros rodean su cuerpo inmóvil esperando el momento preciso para lanzarse en picada.
“Llévame desierto” Susurran sin voz sus labios resquebrajados y tristes, por ellos corre un hilo de sangre oscura, lento y se pierde en la arena como cada intento de ella por moverse. Los dedos se le acalambran, ha perdido mucha sangre y está débil. En su estómago sentía una herida que la mataba lento pero constante, que la vaciaba totalmente, no sentía ni sus piernas ni sus brazos y con suerte podía pensar, solo existía en medio de ese averno y estaba consciente de que se quedaría ahí tendida a los 50 grados de temperatura y moriría de deshidratación o moriría por la noche con el despiadado frío, cuando su cuerpo quedara totalmente vacío y sin vida, aunque sea cuál sea la forma en que llegara su último respiro en aquel abismo homogéneo su cuerpo sería comida de los carroñeros que seguían rondando incansables en círculos sobre ella, eran tres los que la rondaban, veía sus sombras pasar una y otra vez marcando un pulso, los latidos de su corazón.
Aunque éste estuviera a punto de detenerse.
No recordaba como diablos había llegado ahí. No recordaba cuál era su nombre. No sabría decir cuánto tiempo llevaba ahí a merced del desierto. No tenía idea de cuánto tiempo más le quedaba por vivir. Solo sentía la arena caliente bajo su cuerpo semidesnudo quemándola, el agujero en su estómago por el que se le iba la vida y la sed que raspaba su garganta con cada respiración, el calor que destrozaba su esófago cada vez que inhalaba y expiraba. Ya no podia respirar por la nariz siquiera, tenía la boca seca y la lengua como una flor marchita. No tenía fuerzas ya para darse vuelta y encarar al sol, testigo único y principal sospechoso de su muerte cruel y despiadada.
Su vista se nublaba paulatinamente, como si una sabana fuera cubriendo sus ojos oscuros y tristes. Hizo un último esfuerzo por aclarar la vista y logró ver un desfile de colores solo a unos metros más adelante, como una fiesta nortina. Rojos, amarillos, verdes y morados danzaban por su lado, personas con rostros cubiertos por máscaras que danzaban sin parar bajo el sol. Trató de estirar un brazo para pedirles ayuda. Pero éste no respondió, seguía inmóvil frente a su cara. Abrió la boca para gritarles que la ayudaran. Pero de sus labios no arrancó ni el más mínimo de los sonidos.
Pestañeó. Ya no había nada en kilómetros a la redonda.
Sus ojos lloraron sin lágrimas. La deshidratación había hecho de las suyas con ella. Cerró los ojos y ésta vez se convenció de que no los volvería a abrir más.
Triste y silenciosa su alma se perdió en el desierto árido.
Y los carroñeros se lanzaron en picada.
La noche es infinita
“Solo me falta un puto cigarro” Se repetía una vez más, sentada en el desnivel de la vereda a la calle, en una avenida concurrida viendo pasar los autos, uno tras otro. Gente que iba de allá para acá preocupada de simplemente el quehacer diario. Personas muertas, que se habían dejado morir con el tiempo, que habían sido asesinadas por el día a día o que simplemente se habían suicidado por miedo a convertirse en parte del sistema monstruoso al que pertenece la gente.
¿Qué haría ahora? Se negaba a convertirse en una sardina más del cardumen, una de esos cardúmenes donde si una se dirige a un lado todas van a ese aunque les lleve morir a todas, donde no piensan. “Sigo siendo una persona” Pensó una vez más, jamás dejaría que la sociedad matase sus sueños ni que la gente aboliera sus pensamientos voladores. Estaba decidida a quedarse sentada en el borde de ese abismo por siempre con tal de seguir sintiendo la paz tranquila que recorría sus venas azulinas.
Volteó, por la vereda pasaba y pasaba la gente, se hacían las ciegas, como si no la vieran ahí. Aunque no le importaba en lo absoluto. La noche era infinita para ella y ni siquiera un montón de sardinas arruinarían el vaivén calmado de sus pensamientos inmortales. “Ya se irán a su lata para ser vendidas, como el resto. Sigo siendo una persona” Se dijo de pronto con risa mientras canturreaba “Street Spirit” de Radiohead.
_ ¿Un cigarro?
_ Vale
Un alma informe compartía sus pensamientos libres, anónimamente sentada al lado en el desnivel de la vereda con la calle. Miraron en silencio las latas con sardinas andar corriente abajo o corriente arriba. Eran como un par de náufragos que sabían respirar bajo el agua a pesar de los vanos intentos de las corrientes por hacer que les crecieran branquias. Añoraban con encontrar la Atlántida pero mientras no fuera así se quedarían observando las corrientes sin ser parte de ellas. El océano siempre tendrá para ellos distintos colores y profundidades.
Y en el fondo de éste, la noche es infinita.
¿Qué haría ahora? Se negaba a convertirse en una sardina más del cardumen, una de esos cardúmenes donde si una se dirige a un lado todas van a ese aunque les lleve morir a todas, donde no piensan. “Sigo siendo una persona” Pensó una vez más, jamás dejaría que la sociedad matase sus sueños ni que la gente aboliera sus pensamientos voladores. Estaba decidida a quedarse sentada en el borde de ese abismo por siempre con tal de seguir sintiendo la paz tranquila que recorría sus venas azulinas.
Volteó, por la vereda pasaba y pasaba la gente, se hacían las ciegas, como si no la vieran ahí. Aunque no le importaba en lo absoluto. La noche era infinita para ella y ni siquiera un montón de sardinas arruinarían el vaivén calmado de sus pensamientos inmortales. “Ya se irán a su lata para ser vendidas, como el resto. Sigo siendo una persona” Se dijo de pronto con risa mientras canturreaba “Street Spirit” de Radiohead.
_ ¿Un cigarro?
_ Vale
Un alma informe compartía sus pensamientos libres, anónimamente sentada al lado en el desnivel de la vereda con la calle. Miraron en silencio las latas con sardinas andar corriente abajo o corriente arriba. Eran como un par de náufragos que sabían respirar bajo el agua a pesar de los vanos intentos de las corrientes por hacer que les crecieran branquias. Añoraban con encontrar la Atlántida pero mientras no fuera así se quedarían observando las corrientes sin ser parte de ellas. El océano siempre tendrá para ellos distintos colores y profundidades.
Y en el fondo de éste, la noche es infinita.
Quesos, cosas, casas
Él se acerca campante y campante mira al vacío como vanagloriándose de su nueva victoria.
Vaya victoria que ostenta tu ser.
Vaya victoria que ostenta tu ser.
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