
Caminaba casi corriendo, los pasos fuertes con el suelo pero desarmados, el alma deshecha y los ojos perdidos en el vacío, ausentes.
Y lo escuchó.
Si, era claro, alguien venía corriendo tras de ella y ella creía saber quien era. Por supuesto, ese correr tan informe tenía nombre y apellidos. Se detuvo y volteó violentamente con tal de sorprenderlo, pero no había nadie detrás. Se congeló ahí en el lugar y miró a su alrededor con un extraño estupor, la gente a su alrededor la miraba con cara de impresión. Les dedicó una mirada vacía, casi llena de miedo, abrió la boca y gesticuló alguna lejana palabra sin voz, retrocedió tres pasos y volteó nuevamente dispuesta a seguir su recorrido anónimo, pero ésta vez con los brazos alrededor de ella a modo de abrazo y una rara expresión de horror en el rostro, apuró el paso y desapareció entre la niebla.
Me gustan este tipo de relatos, onda cortos donde el resto de la historia queda a la imaginación del lector, los encuentro el descueve(?). Me habría encantado poder tener la imaginación como para hacer cosas así, pero en mi cabeza solo hay voces y hablan puras hueás.. Just kidding, mucho gusto y siga así :-)
ResponderEliminarPd: Con los pirigüines de alla abajo, el cursor de mi mouse se sintió como un óvulo por 10 segundos : )
ResponderEliminarlinda tu wea NOOOOOOOOOOOOOOOOO JAJAJAJAJAJAJ
ResponderEliminarte quedo bonita amiga de mario
adios