- Gabriel García Márquez

martes, 6 de abril de 2010

Las estrellas fugaces caen con furia

Como estrellas fugaces caen por el acaudalado camino que se les dispone, cortan sus pensamientos voladores con sus ruidos estruendosos y colores maravillosos. Piensa que le dan terror aquellos astros que disfrutan de desafiar la velocidad y se aterra con la simple idea de tener que nadar indefensa a través de aquel caudal despiadado. La luz se había cortado en el caserío y la noche caía solemne, tenaz y despiadada sobre cada figura que recorría la acera.

Pone un paso en la calle haciendo un acto heroico de valentía, y es que las estrellas caían con furia en ese preciso momento, la hora de los demonios.

Una bocina descontrolada vuelve a romper su cadena de pensamientos infinitos.

Sube el pie nuevamente a la acera y con recelo mira al dueño del terrible sonido, siente terror de volver a pisar la calle y tener que atravesar el mar de estrellas fugaces.

Saca un papelillo del bolsillo del chaquetón que andaba trayendo encima y se lo jala de una sola, da media vuelta y se pierde en la oscuridad como el resto de fantasmas que recorrían la acera a esa hora.

Y es que se la ganó la endemoniada calle

1 comentario:

  1. La oscuridad y las aceras son difíciles de entender, más si parece que todo te lleva a contradicciones.

    Hey, bienvenida. Te quiero.

    AG.

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