Daba igual, daba igual la lista los proyectos sus integrantes o los argumentos, miraba deseosa de robarle un beso a sus labios pálidos mientras que sus ojos oscuros ni se dignaban a mirar al frente, yo simplemente vegetaba considerando la posibilidad de salir corriendo lejos y perderme en algún lugar donde su rostro no se me viniera a la mente.
Gritaba por un poco de su atención, quizás dos segundos en los que se dignase a mirarnos, pero ahí seguía, con la mirada perdida en la ventana, la cabeza sujetada por su brazo y con alguna sonrisa lejana dibujada en el rostro. Definitivamente todo le daba igual, yo no sabía hacer otra cosa más que observar su figura, con adoración, y con ansias desesperadas quería desaparecer.
Y era mi turno de hablar. TE AMO, DEMONIOS le habría gritado pero el sentido común me lo impidió y una vez más comencé mi discurso sobre nuestros derechos, de memoria practicamente, con la misma entonación, los conectores y el brillo forzado en los ojos que supe repetir más de una docena de veces. Y a la hora en que éste había terminado ahí me veía preguntando si alguien tenía alguna duda. No hubo ninguna y el silencio dictaminó la hora de nuestra retirada.
Ciertamente, las voces se perdieron lentas y solemnes mientras que mi mente me arrastraba al infierno.
¿Experiencia propia? A veces es un asco hablar mientras quieres y piensas en otra cosa.
ResponderEliminarVamos centro de alumnos xD También me alegró verte, mucho.
Un abrazo, Amiga pequeña.
¿Fake? Humana más bien xD
ResponderEliminarTe quiero. Cada día escribes mejor.
:3
A. G.