- Gabriel García Márquez

jueves, 22 de julio de 2010

Jacinta



Se sentó en el medio del patio con la carita arrugada y se le vinieron todos los años encima, un frío sol hacía que los cabellos rubios le destellaran magníficos y al mismo tiempo el viento helado hacía que éstos se movieran. Enfocó sus ojitos oscuros a mi ventana y la miré llena de amor, es que es la única mirada que podría dedicarle desde que la vi,le tiré un beso y ella movió su cola cortita y rellena. Se puso de pie y se entró a su casuchita verde. A mí se me escapó una sonrisa.

A veces tiendo a cuestionarme la existencia de cualquier tipo de amor dentro de mí, pero cada vez que veo el brillo de sus ojos entrando en los míos me doy cuenta de que ella es el amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario