- Gabriel García Márquez

martes, 6 de abril de 2010

La noche es infinita

“Solo me falta un puto cigarro” Se repetía una vez más, sentada en el desnivel de la vereda a la calle, en una avenida concurrida viendo pasar los autos, uno tras otro. Gente que iba de allá para acá preocupada de simplemente el quehacer diario. Personas muertas, que se habían dejado morir con el tiempo, que habían sido asesinadas por el día a día o que simplemente se habían suicidado por miedo a convertirse en parte del sistema monstruoso al que pertenece la gente.

¿Qué haría ahora? Se negaba a convertirse en una sardina más del cardumen, una de esos cardúmenes donde si una se dirige a un lado todas van a ese aunque les lleve morir a todas, donde no piensan. “Sigo siendo una persona” Pensó una vez más, jamás dejaría que la sociedad matase sus sueños ni que la gente aboliera sus pensamientos voladores. Estaba decidida a quedarse sentada en el borde de ese abismo por siempre con tal de seguir sintiendo la paz tranquila que recorría sus venas azulinas.

Volteó, por la vereda pasaba y pasaba la gente, se hacían las ciegas, como si no la vieran ahí. Aunque no le importaba en lo absoluto. La noche era infinita para ella y ni siquiera un montón de sardinas arruinarían el vaivén calmado de sus pensamientos inmortales. “Ya se irán a su lata para ser vendidas, como el resto. Sigo siendo una persona” Se dijo de pronto con risa mientras canturreaba “Street Spirit” de Radiohead.

_ ¿Un cigarro?
_ Vale

Un alma informe compartía sus pensamientos libres, anónimamente sentada al lado en el desnivel de la vereda con la calle. Miraron en silencio las latas con sardinas andar corriente abajo o corriente arriba. Eran como un par de náufragos que sabían respirar bajo el agua a pesar de los vanos intentos de las corrientes por hacer que les crecieran branquias. Añoraban con encontrar la Atlántida pero mientras no fuera así se quedarían observando las corrientes sin ser parte de ellas. El océano siempre tendrá para ellos distintos colores y profundidades.

Y en el fondo de éste, la noche es infinita.

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