- Gabriel García Márquez

domingo, 21 de noviembre de 2010

Alegría

Fue un suspiro aliviado el que se me arrancó del pecho cuando escuché la voz paterna pronunciar aquellas palabras con total despreocupación mientras se fumaba un cigarro, la tarde de clima ideal y ambiente dulce me arrojó a una ensoñación increible con la base del cambio que provocan aquellas palabras derramadas. Mi cuerpo medio relajado (esa sensación que da luego de andar en bici) sintió un impulso descontrolado de saltar y volar hasta la luna. Placebo, dentro del olvido de mi corazón, se asomó de pronto en mi boca y comencé a tararear una canción cuyo nombre ya ni recordaba.

No me interesaba ciertamente, estaba feliz luego de una semana marcada por cambios de ánimos siempre vigilados por el fantasma de la tristeza por los terribles altercados con mi madre y necesitaba volar y compartir mi alegría.

Thiare, te adoro :D

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