- Gabriel García Márquez

viernes, 6 de agosto de 2010

Encuentros anónimos

Ella se sube al transporte aquel un poco incomoda empaquetada en aquel uniforme escolar, el pelo en la cara y el bus azotándose violentamente, caminó por el pasillo y un tímido sol le alumbraba el rostro. Caminó un poco más y vió a un tipo que conocía de vista y estaba segura que era en viceversa ídem, le sonrió y con un poco de timidez tierna le preguntó si se podía sentar a su lado, había notado que él la observaba desde que ella subió. Él tartamudea y le dice que si, se corre y le da el paso al asiento de a la ventana, le devuelve la sonrisa y hace su mayor esfuerzo por entablar algún tipo de conversación con esa chica.


Narcisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario