https://www.youtube.com/watch?v=UOvk_4i_8hM
Llegué el 31 de diciembre a casa a pasarla con mis vecinos. Me duché, perfumé, y me embutí en el vestidito negro corto que mejor me hace ver las piernas. Fue a propósito. Porque en esta casa me estoy perdiendo entre caricias descariñadas pero intensas. Estaba ordenando la pieza, él apareció en el pasillo y me quedó mirando. Sonaba el disco Clandestino de Manu Chao.
No lo quiero en lo absoluto, solo caemos de vez en cuando en juegos de seducción, miradas y roces entre los pasillos. A veces me invita a su pieza a querernos sin amor. Esta vez estaba parado en la puerta de la mía mirándome descaradamente las piernas con una media sonrisa dibujada en los labios. Yo por mi parte, lo estaba disfrutando.
Ya estoy curado, anestesiado, ya me he olvidado de ti
Hoy me despido de tu ausencia, ya estoy en paz
Ya no te espero, ya no te llamo, ya no me engaño
Hoy te he borrado de mi paciencia, hoy fui capaz.
Ven. Fui. Me tocó los muslos y subió las manos de a poco, mi trasero, mis caderas. Nos besamos. Sentí como me iba mojando de apoco.
¿Una cortita?
Psicopedagogo. Tiene 35 años y el pelo verde. Vende marihuana y jala cocaína (como todos aquí). Tomamos cerveza y fumamos cigarrillos casi todos los días con los demás vecinos. Hace unos días me invitó a tirarnos un ácido en el Parque O'higgins, probablemente vayamos este mes. Se ríe siempre con una risa estruendosa y sabe cocinar bien. Tiene tantos tatuajes en la piel como mujeres en el cuerpo. Se mimetiza con la bohemia de esta casa, al igual como yo me voy mimetizando de apoco.
Desde aquel día en que te fuiste yo no sabía que hacer de ti
Ya están domados mis sentimientos, mejor así.
Le tomé la mano y lo metí a mi pieza. Cerró la puerta tras de si. Entre besos y risas fuimos hasta mi cama. Con unos besos en el cuello me sacó la ropa interior y sus pantalones. Me quedé abajo. Tiene los brazos fuertes. Esta fue la tercera vez que lo hicimos, en una sola semana.
Hoy me he burlado de la tristeza
Hoy me he librado de tu recuerdo
Ya no te extraño, ya me he arrancado
Ya estoy en paz.
Me penetró a buen ritmo. A veces me apretaba el cuello y me hacía retorcerme de placer. A veces me apretaba los pechos. Siempre mirándome a los ojos, de principio a fin. Al terminar nos reímos, nos vestimos y volvimos a hacer como si no pasara nada más que sana camaradería entre los dos.
El año 2015 comenzó a acabarse entre vaivenes confusos, extraños, mareadores. Siempre placenteros.
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