La soledad de estos meses en un principio fue un trago amargo, a veces insípido, que me volvió frígida.
Llegó el verano y las vacaciones, y esta casa centenaria me llenó con guiños de colores. Entonces esta Perséfone se sumergió en las tinieblas, donde encontró a un Hades de varias facetas.
Hoy miro a esta Perséfone, volvió Narcisa, volví yo. Llena de risas y disfrutando como nunca de las personas, de las caricias que vengan de manos bien intencionadas, llenándome de planes y deseos para mi vida.
Hoy volví a leer poesía luego de mucho tiempo, he leído de esa poesía de los que están enamorados del amor y del socialismo, la poesía siempre es un buen indicador de intensidad. De que las pasiones que me mueven se despertaron y guían mis pasos.
También me he lanzado a escribir desde hace un tiempo, y siento como fluyen de mis dedos palabras que me gustan. Yo sé que de a poco, poquito, la poesía comenzará a brotar otra vez, quizás algún buen cuento.
Por mientras, seguiré en esta buena terapia de amor y vida. Mucha vida.
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