Este fin de semana fui y no me arreglé tanto, ni me armé de expectativas ni me esperé nada de lo que si esperé la vez pasada. Tu tampoco, tu tampoco esperaste arreglado ni luego de ducharte te pusiste ese perfume que me quedó desde el verano agarrado a la nariz, me esperaste con el pelo enredado y con una camisa rota, pero nos sentamos a conversar (no como la vez pasada) y comenzaste a enseñarme parte de tu mundo, nos reímos y de tanto en tanto se me quedaban atrapados los ojos oscuros en tu mirada de gato sorprendido.Sentí que había tenido pegada con la distancia una imagen tuya idealizada, una bañada en deseo y de ímpetus erróneos, sentí que las cosas que me han pasado el último tiempo ya no me hacían desearte ni a ti (ni a nadie) por rechazo a mi misma, y luego, en la noche a las 5 de la mañana cuando nos lavábamos juntos los dientes en el baño para irnos a dormir, me entraron unas ganas tremendas de besarte una vez más, pero no lo hice porque tampoco quería besarte una vez más. Me regalaste un abrazo y una cama bien abrigada para que no pasase frío en la noche.
Hoy anduviste desaliñado, y yo tampoco me digné ni a peinarme.Así nos pasamos juntos todo el día, hoy volviste a abrazarme y a darme un beso en la mejilla para despedirte y yo, yo hoy ya no te deseo. Yo siento ya que te quiero. (Aunque no sepa que diantres pasa por tu cabeza)
Catalina
No hay comentarios:
Publicar un comentario