Viene rápido, llega antes de que lo espere y me amordaza la boca. A veces me saco sus manos frías de la boca y la nariz e intento gritar, a veces busco gritar.
Pero siempre termino mirándolo a los ojos y dejándolo ahogarme, termino abrazándome a su silueta y en su cuerpo abrigándome. Siempre termino durmiendo con el dentro de mi y rodeando todo lo que pueda abarcar, termino caminando de la mano con él en las calles frías y refugiándome en el cuando la gente hace ruido.
Hay momentos en que se va y quiero hablar, quiero gritar y quiero cantar. Pero sigue dentro de mi cabeza inyectando su mirada inexpresiva.
Yo lo sé, y sé que tu lo sabes. El silencio es el mejor grito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario