- Gabriel García Márquez

sábado, 23 de marzo de 2013

Lo sé porque Tyler lo sabe.

Sé que todo esto - la pistola, la anarquía y la explosión - es por Marla Singer.
Seis minutos.
Se trata de una especie de triángulo amoroso: yo quiero a Tyler, Tyler quiere a Marla, Marla me quiere a mí.
Yo no quiero a Marla, y Tyler no me quiere aquí, ya no. Se trata de una cuestión de cariño más que de amor, de propiedad más que de posesión.
Sin Marla, Tyler no tendría nada.

13 comentarios:

  1. - Llora - me dice Bob mientras inhala aire y solloza una y otra vez -. No dejes de llorar.
    Su ancho y húmedo rostro descansa sobre mi cabeza y me siento perdido entre sus brazos. Ahora debería llorar. Es lo más apropiado en esta oscuridad asfixiante, oculto por el cuerpo de otra persona y consciente de que todo cuanto sea capaz de conseguir se convertirá en basura.
    Cualquier cosa de la que puedas estar orgulloso acabará en el cubo de la basura.

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  2. Adelanto el reloj dos horas o lo retraso tres según el huso horario del Pacífico, el de las montañas Rocosas, el central o el del Este; pierdes una hora, ganas una hora.
    Así es tu vida y se consume minuto a minuto.

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  3. Su pulso convertido en una sirena cuyo aullido se oye por encima de todos y que anuncia: preparada para morir dentro de diez segundos, nueve, ocho. La muerte se iniciará dentro de siete segundos, seis...
    Por la noche Cloe corrió por el laberinto de sus propias venas colapsadas y por conductos que reventaban para derramar linfa caliente. Los nervios asomaban por el tejido como cables de trampa y brotaban abscesos que se hinchaban como perlas blancas y calientes.
    Aviso de megafonía: Preparada para evacuar los intestinos dentro de nueve segundos, ocho, siete.
    Preparada para evacuar el alma dentro de diez segundos, nueve, ocho.
    Cloe avanza chapoteando en el líquido expulsado por sus riñones enfermos, y que ahora le llega a los tobillos.
    La muerte comenzará dentro de cinco segundos.
    Cinco, cuatro.
    Cuatro.
    En torno a ella, el pulverizador antiparásitos tiñe su corazón.
    Cuatro, tres.
    Tres, dos.
    Cloe escala a pulso los conductos helados de su garganta.
    La muerte comenzará dentro de tres segundos, dos.
    La luz de la luna entra por su boca abierta.
    Preparados para el último aliento, ya.
    Evacuación.
    Ya.
    Se inicia la muerte.
    Ya.
    ¡Oh!, sería tan delicioso recordar el amasijo de huesos calientes de Cloe aún en mis brazos mientras Cloe yace muerta en alguna parte.

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  4. —Muchos jóvenes tratan de impresionar al mundo y compran demasiadas cosas —dijo el portero.
    Llamé a Tyler.
    El teléfono sonó en la casa que Tyler había alquilado en Paper Street.
    Vamos, Tyler, por favor; sálvame.
    El teléfono sonaba.
    El portero se apoyó en mi hombro y me dijo:
    —Muchos jóvenes no saben lo que quieren en realidad.
    Oh, Tyler, por favor, sálvame.
    El teléfono sonaba.
    —Los jóvenes creen que se pueden comer el mundo.
    Sálvame de los muebles suecos.
    Sálvame del arte inteligente.
    Y el teléfono sonaba, y Tyler contestó.
    —Si no sabes lo que quieres —continuó el portero—, terminas teniendo un montón de cosas que no
    necesitas.
    Ojalá nunca llegue a realizarme.
    Ojalá nunca me sienta satisfecho.
    Ojalá nunca llegue a sentirme perfecto.
    Tyler, sálvame de sentirme perfecto y satisfecho.
    Tyler y yo convenimos en encontrarnos en un bar.

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  5. Llegaría un momento en que moriría, sin una sola cicatriz, sólo quedarían un coche y un apartamento muy
    agradable. Allí estaría el apartamento hasta que el polvo o el siguiente propietario se adueñara de él. Nada
    es inalterable. Incluso la Mona Lisa se está pudriendo. Desde que comenzó el club de lucha, la mitad de los
    dientes me bailan en la mandíbula.
    Tal vez la autosuperación no sea la respuesta.
    Tyler nunca conoció a su padre.
    Tal vez la autodestrucción sea la respuesta.

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  6. Ponme una pistola en la cabeza y pinta la pared con mi cerebro.

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  7. ¡Como si Tyler, con las quemaduras de cigarrillo en los brazos, tuviese un alma tan desarrollada! Don
    Escoria Humana y su esposa. Relajo la expresión de mi rostro y me transformo en uno de esos tipos
    impasibles como vacas hindúes y que aparecen camino del matadero en las instrucciones de emergencia de
    los aviones.

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  8. La filosofía de Marla respecto a la vida, me dijo, es
    que puede morirse en cualquier momento. La tragedia de su vida es que no se muere.

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  9. —Adelante, no puede matarme. —Tyler se reía.
    »Gilipollas. Tal vez me saque la piel a tiras, pero no se atreverá a matarme.
    Tiene demasiado que perder.
    Yo no tengo nada.
    Usted lo tiene todo.
    Adelante, pégueme en el estómago. Déme otro puñetazo en la cara. Hágame saltar los dientes.

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  10. Los cristales rotos y el marco y el dibujo de flores y la sangre caen conmigo al suelo. Siempre
    haciendo payasadas. Soy un pobre imbécil. La sangre mancha la alfombra y me arrastro y planto las
    manos ensangrentadas en el borde de la mesa del gerente del hotel y le digo: «Por favor, ayúdeme»,
    pero empiezo a reírme como un estúpido.
    Ayúdeme, por favor.

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  11. —Si eres varón, y eres cristiano y vives en Estados Unidos, tu padre es tu modelo de Dios. Y si nunca conociste a tu padre; o si está en libertad bajo fianza, o se muere o nunca está en casa, ¿qué piensas de Dios?

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  12. Hay un tipo de mujeres y de hombres jóvenes y fuertes que quieren dar sus vidas por una causa. La
    publicidad hace que compren ropas y coches que no necesitan. Generaciones y generaciones han
    desempeñado trabajos que odiaban para poder comprar cosas que en realidad no necesitan.

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  13. Por un instante Robert Paulson fue el cálido centro a cuyo alrededor se congregaba el mundo y, un
    segundo después, Robert Paulson era un ser inerte tras los disparos de la policía, el asombroso milagro
    de la muerte.

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