- Gabriel García Márquez

sábado, 16 de marzo de 2013


Puse mi corazón en tus manos, entonces tu jugaste a lanzarlo al cielo y luego a amasarlo, así fue como siempre lo tuviste tibio.
Yo creo que un día te aburrió, entonces lo apretaste entre tus dos manos hasta reventarlo y luego lo dejaste suavemente en el suelo. 
Jamás tuviste intenciones de ponerlo al lado del tuyo, ahora lo entiendo. Ahora solo es una masa sangrante que poco a poco se va secando hasta quedar como un guijarro.
Te quise con mi alma, ¡Te quise con toda mi alma!..

No hay comentarios:

Publicar un comentario