- Gabriel García Márquez

domingo, 25 de marzo de 2012

Una historia más



¡Fuego! Gritaron todos, y corrieron por las veredas interminables hacia la casa de la que se levantaba la negra humareda ¡Fuego, fuego!

Yo también fui.. quería saber que sucedía.

¡Entren, hay que ver que no haya gente adentro! Corrieron los vecinos, muchas caras que jamás había visto y que probablemente nunca se habían visto entre si, derribaron la puerta y el humo salió enojado a la calle. Ellos entraron y comenzaron a sacar los muebles a la calle, colchones, cómodas.

¿Llamaron a los bomberos? Pero las sirenas ya se escuchaban llegar.

La gente ayudaba, se movían rápido, como organizados. Yo era una más del montón, no miraba con las manos en la boca hacia la casa quemándose ni tapándome la nariz por el humo negro, miraba a la gente como ayudaba sin interés alguno, vi el camión de bomberos llegar y los vecinos ayudándoles todo lo que podían. Esos, los vecinos que nunca había visto en las calles, ahora estaban todos reunidos.

Al final de todo no había nadie en la casa, pero ésta se consumió casi entera, el fuego no se expandió a más casas y los bomberos pudieron apagarlo sin mayores novedades.

La gente se fue de a poco, más tranquilos, con una historia más que contar.

Como ésta.

Catalina
(Con una historia más que contar)

miércoles, 14 de marzo de 2012

No sé cuando te vuelva a ver


Terminamos hace poco, tu me dices que ya te tienes que ir, yo no me ofrezco a ir a dejarte y tu coges la ropa que quedó tirada a un lado de nuestra cama. Me gusta ver como te vistes, la parsimonia de tus movimientos me encandila, tus manos flotando por todas partes, tu cabello alborotado... Este color de mi habitación te favorece, te hace ver más cálida ¿Lo sabías? Tu nada más sonríes.

Te vas disfrazando de cotidianidad más convincentemente a cada momento, aún sin polera me miras de reojo y esbozas una sonrisa traviesa, yo te miro mientras te pones encima una de esas tantas aguas de perfume que siempre reclamas que todo el mundo te regala y que nunca puedes escoger. Por eso yo tampoco te regalo perfumes ni nada, sé muy bien cuanto lo odias. Tu olor dulce llega a mi nariz, te sientas a mi lado y me besas la mejilla, te vas.

Yo te acaricio el cuello y tu te pones de pie y caminas hacia afuera.

Cierras la puerta y ésto comienza a saber nuevamente a soledad. En realidad no sé cuando te vuelva a ver.

Narcisa.

sábado, 3 de marzo de 2012

Sueño:



Desperté acostada de estómago y atada de manos y pies en una pieza un tanto lúgubre, miré hacia arriba y vi a mi captor, tenía un arma y le disparó a no sé que musarajo viviente. Luego me miró y me dijo "Ahora vienes tú"

Cerré los ojos y pegué mi cara al pavimento. No me resistiría, pensé, no serviría de nada. Pensé en alistarme para partir, ya no quedaba nada 'Voy a morir' me dije y cerré los ojos.

En eso sentí el sonido de la bala.

Una corriente un poco punzante en la base de la columna que me recorrió como hasta la mitad de la espalda, mis pies que se acalambraron y mi cara que no podía torcerse en ningún gesto.

Comencé a apagarme, me fuí.

Catalina
(Alucinada.-)