- Gabriel García Márquez

lunes, 27 de diciembre de 2010

Placebos

- Sii! Dadle un Placebo, así su dolor se va a morir, adelante, que los Placebos son la cura a los dolores ficticios

- Pero que pasa doctor si el dolor es real?

- Pues lo que siente se disfrazará de colores menos oscuros, como el Azul


Que importa lo que haga, Molko siempre vuelve con su voz única y penetrante a borrar cada vestigio en mi entorno que pueda provocar dolor. Desde un reloj de pared a la carta más emotiva que pude haber recibido jamás.

Take a deep breath

Respiré profundamente..

AAAAHHH como duele ..


Como duele :(

martes, 14 de diciembre de 2010

Luna Llena



Nací el primer día del ciclo de la luna, luna nueva, una noche infernalmente calurosa según como me la describió mi madre. Tanto, que una de las parteras se desmayó por el bochorno y mi madre estuvo al borde de perder el conocimiento también. Tan calurosa, que al otro día en los diarios se publicó que una gran cantidad de creyentes cristianos hacían fila en la misma noche para confesar sus pecados, pensando que el infierno comenzaba a ascender a la tierra.

Ellos, tratando de salvar su alma.

Aquellos días en que el mundo me vió crecer, solía sentarme a esperar días completos, apenas sin comer, por alguien que llegase a llenar mi vacío. Por las noches solía mirar por horas al cielo nocturno, odiando a cada instante al Cuarto Creciente que me hacía sentir incompleto por un poco. Hasta que un día cuando dejé de esperar, ella llegó.

Eterna y blanca, como siempre la imaginé.

El cielo se hizo hasta más claro, ella lo embargaba todo con su brillo natural. Y a cada momento mis ojos me rogaban por la noche. Asi mismo, llegó a mí una mujer tan bella como la que se erguía en lo más alto del cielo nocturno. Ella estaba a mi alcance, a ella yo la hice mía con el ímpetu que habría hecho mía a la damicela que a cada noche me llamaba. La Luna Llena partío un día sin avisar, quebrando mis sueños y dejando mi cuerpo maltrecho.

Ahí estaba yo, solo.. maltrecho y sin esperanzas.

Pues ella, mi dama carnal, también había partido dejandome como el único recuerdo de su existencia un guante negro de tul que me traía a tierra cada vez que me hundía en el peor abismo de desesperación. El Cuarto, ahora Menguante acribilla mis sentidos de recuerdos de un pasado glorioso y lleno de sensaciones. ¿Qué soy ahora? No más que un animalejo que corre desesperado cada noche y que anhela con desesperación que vuelva ella.

Sólo se esperar a la Luna Llena para volverme lobo y recobrar los sentidos.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Negativa

Dijo que no la iba a firmar porque no es un petitorio y no es su estilo de trabajo.

Sentí un grito en la garganta que me tragué como pude. De pie, como estaba, me acerqué a la primera mesa y apoyé las manos hechas puño sobre la tabla, sentía como mi boca por tendencia natural se transformaba en una morisqueta animal en la que quería mostrar los dientes. Los ojos me ardían de furia y mi cuerpo estaba totalmente tenso, sentía mis hombros adiquirir volumen y unas cuantas miradas clavadas en mi, otras tantas clavadas en el papel sin las firma y otras tantas dirigidas al suelo con resignación.

Resignación se me antojó una palabra asquerosa en aquel momento.

Comencé a caminar en un vaivén furioso, por momentos paraba y me hacía parte de la salagarda de argumentos que mis compañeros exponían y por momentos me cruzaba de brazos con una expresión que habría caracterizado como lobuna.

Me senté entonces junto con el grupo que más estuvo en la organización y ejecución de todo el trabajo que habíamos hecho, y sin casi nada que decir, guardé silencio llena de furia.

Ahh no la va a firmar? ya po.. entonces métasela por la raja.