- Gabriel García Márquez

viernes, 30 de julio de 2010

Vida

Mira al vacío con una sonrisa forzada y una expresión amable en el rostro, si, ¿Para qué arruinar más aquellas relaciones impersonales que mantenía con aquel grupo de personas?, ciertamente no le interesaba en lo absoluto pasar de la indiferencia amable a la indiferencia agresiva con esa gente que se reunía ahí, riendo y compartiendo momentos felices mientras que para lo único que la tomaban en cuenta era para un saludo agrio y una despedida sinsabor. Y le da igual, ¿Para que le sirve el cariño de ellos? No le hace ninguna utilidad o bien, no le interesa la verdad, la verdad es que su interior se cerró ya luego de haber querido y haber sido dejada en el olvido, ahora ellos pasaban al grupo de gente, nada más que gente.

Y ¡ooh! se acercaba la despedida, con gusto a poco y tristeza en el interior. Entra a aquel auto pestilente con olor a Susuki Maruti, pues ese modelo era, y con un odioso sabor a melancolía que le dejaba cada reunión familiar del tipo de ésas. El frío azotaba su rostro, por fin algo bueno, pero el aire estaba odiosamente viciado.

Se ven de pronto atascados en un taco de esos enormes, con el olor sofocante y la ira por dentro ella apoya su cabeza en el vidrio empañado y se deja morir, pero la ventana de adelante abierta tres dedos de pronto le da un pequeño empujoncito y le devuelve el gusto por la vida con una mini rafaga de viento congelante, y se calzan una a una éstas palabras en su mente. Se pone el gorro del chaleco y se sube el pañuelo hasta la nariz. ¿¡Qué demonios importa la gente?!



Narcisa, sólo eso.. Narcisa, Narcisa.. me fascina, Narcisa.. lo repetiré una vez más dejándolo como mi pseudonimica firma..


Narcisa.

viernes, 23 de julio de 2010

jueves, 22 de julio de 2010

Ruidos


Caminaba casi corriendo, los pasos fuertes con el suelo pero desarmados, el alma deshecha y los ojos perdidos en el vacío, ausentes.

Y lo escuchó.

Si, era claro, alguien venía corriendo tras de ella y ella creía saber quien era. Por supuesto, ese correr tan informe tenía nombre y apellidos. Se detuvo y volteó violentamente con tal de sorprenderlo, pero no había nadie detrás. Se congeló ahí en el lugar y miró a su alrededor con un extraño estupor, la gente a su alrededor la miraba con cara de impresión. Les dedicó una mirada vacía, casi llena de miedo, abrió la boca y gesticuló alguna lejana palabra sin voz, retrocedió tres pasos y volteó nuevamente dispuesta a seguir su recorrido anónimo, pero ésta vez con los brazos alrededor de ella a modo de abrazo y una rara expresión de horror en el rostro, apuró el paso y desapareció entre la niebla.

Jacinta



Se sentó en el medio del patio con la carita arrugada y se le vinieron todos los años encima, un frío sol hacía que los cabellos rubios le destellaran magníficos y al mismo tiempo el viento helado hacía que éstos se movieran. Enfocó sus ojitos oscuros a mi ventana y la miré llena de amor, es que es la única mirada que podría dedicarle desde que la vi,le tiré un beso y ella movió su cola cortita y rellena. Se puso de pie y se entró a su casuchita verde. A mí se me escapó una sonrisa.

A veces tiendo a cuestionarme la existencia de cualquier tipo de amor dentro de mí, pero cada vez que veo el brillo de sus ojos entrando en los míos me doy cuenta de que ella es el amor.

martes, 20 de julio de 2010

And you just wake up

Era uno de esos sueños violentos que te revuelven en la cama. Y solo despiertas, inquieto e intentando recordar cada detalle de lo que tu subconciente te ponía en la cabeza mientras dormías. Pero solo se te abalanzan figuras y colores furiosos a los ojos y llegas a correrte hacia atrás. ¿No os ha ocurrido? Es uno de esos sueños en que uno termina olvidando todo mas su esencia violenta te queda dando vueltas en la cabeza.

domingo, 18 de julio de 2010

Es olvido (Nicanor Parra)

Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.

sábado, 17 de julio de 2010

Narcisa

Simple, complejo y lleno de egolatría, enaltecido como un dios, bello como una flor y del tamaño y letras precisas. Me encanta. Narcisa, solo eso.

viernes, 2 de julio de 2010

Dedicado..

Ella tirita, tiene un sentimiento de abandono horrible y sus ojos lloran una vez más sin que ella lo haya querido, es que no lo pudo evitar, es que lo quiere demasiado y lo necesita. "Mírame". Sus ojos lloran compulsivamente, "Te necesito" y a pesar de que jamás le haya gustado pedir atención de las personas ni mucho menos mostrarle el dolor de sus ojos a alguien ahora lo hacía practicamente a modo de ruego, de vida o muerte. "Te necesito" la voz le tirita y se corta a media frase.

Él la abraza de un tierno modo fraternal y el corazón de ella siente el calor que tanto extrañaba. Ella lo quiere demasiado aunque él a veces lo dude y se lo repitirá por siempre. Lo abraza y deja que sus emociones se desborden.

Gracias, lo necesitaba. Te adoro.