- Gabriel García Márquez

domingo, 9 de junio de 2013

Sin más que decir


Por lo pronto tengo que reconocer que me traje desde allá lejos un fantasma que llevo pegado a mi sombra, que este blog lo dejé botado porque la vida se me ha ido rápido estos meses entre mis obligaciones y mi soledad, los cigarros y la música de mi mp3, que hace poco vacié de todos los recuerdos que me dejaste hace tanto tiempo. Es como un avance, quizás, me obligo a olvidarte.

Me obligo a levantarme por la mañana y a arreglarme, aunque ya no me dan ni ganas, ni de combinar la ropa, ni de pintarme rojos los labios, ni de que los aros le hagan juego a lo que sea.

No sé ya como llamarle a este estado, de a poco me voy convenciendo de que la gente no vale la pena, no vale nada, y aún así la quiero y no puedo dejar de confiar en ella. Así como te confié mi alma y salí con ella partida en tantos trocitos que aún no puedo rearmarla. No sé, yo no quiero sonar a una melancólica de mierda, por eso deje de subirle las 5 entradas mensuales a este blog que el año pasado me había impuesto como un dogma central de mi estadía en internet, pero es que en realidad tampoco quiero que las entradas reflejen mi decadencia humana. Soy una decadente.

Me quedan 9 días para cumplir 18. A ese hecho le había puesto una gran carga de expectativas, y ahora me encuentro con ninguna sensación al respecto.

No quiero que el tiempo pase ni que deje de pasar.

No quiero seguir respirando ni dejar de respirar.

No seguir recordándote, pero tampoco te quiero olvidar.

Y por lo pronto... por lo pronto tengo que reconocer que soy una estúpida y voy a morir.

Adiós.

1 comentario:

  1. Y qué importa ser una decadente andante si tuviste la oportunidad de sentir algo tan intenso, tan íntimo y tuyo, que por un momento se te llenaron todos los vacíos y nada más importó. Nada. Hola.

    ResponderEliminar