Phil Collins con Another day in paradise suena atrás con su voz suave y afinada. Yo me enrolo en un mar profundo, infinito y Azul de pensamientos y dilemas, el mismo que me baña desde que comencé a conocerla.
Es como una droga, el trencito rojo con asientos de cuero negro que me lleva lento a la perdición. El mismo que me obliga a hacerme la indiferente de sus ojos oscuros pero al mismo tiempo me hace acercarme para hacerle reir o compartir alguna palabra o pensamiento que se me cruce por la mente con respecto a la revuelta que planeamos.
No puedo, me niego a que así sea. Mi cuerpo ya nisiquiera me hace caso y me atrae la idea de entregarme a lo que tanto me tienta, pero no quiero, porque sé que se me hará un flagelo terrible. No es más que otra persona.
El tipo de personas que me enamora.
Msn suena y corta el cauce turbulento de pensamientos que iba plasmando. Pienso de pronto y me rio sola en la pieza al volver a la realidad. Mi amigo del alma me habla y me pide que lo describa como el weon que corta mi creatividad, la verdad esque no le habría podido dar una identidad mejor.
Hay un momento en que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan, y a uno se le ocurren cosas que no había soñado, y entonces no hay en la vida nada mejor que escribir..
- Gabriel García Márquez
domingo, 28 de noviembre de 2010
domingo, 21 de noviembre de 2010
Alegría
Fue un suspiro aliviado el que se me arrancó del pecho cuando escuché la voz paterna pronunciar aquellas palabras con total despreocupación mientras se fumaba un cigarro, la tarde de clima ideal y ambiente dulce me arrojó a una ensoñación increible con la base del cambio que provocan aquellas palabras derramadas. Mi cuerpo medio relajado (esa sensación que da luego de andar en bici) sintió un impulso descontrolado de saltar y volar hasta la luna. Placebo, dentro del olvido de mi corazón, se asomó de pronto en mi boca y comencé a tararear una canción cuyo nombre ya ni recordaba.
No me interesaba ciertamente, estaba feliz luego de una semana marcada por cambios de ánimos siempre vigilados por el fantasma de la tristeza por los terribles altercados con mi madre y necesitaba volar y compartir mi alegría.
Thiare, te adoro :D
No me interesaba ciertamente, estaba feliz luego de una semana marcada por cambios de ánimos siempre vigilados por el fantasma de la tristeza por los terribles altercados con mi madre y necesitaba volar y compartir mi alegría.
Thiare, te adoro :D
sábado, 6 de noviembre de 2010
Fragmento
_ ¿Esto era? ¿Querías que nos vieran cámaras de seguridad?
Miré al techo y a los rincones del recinto, no tardé en reconocer un par de cámaras de seguridad y me encontré pensando en la locura que sería un encuentro sexual en un lugar así. Me le acerqué con una sonrisa a media boca en el rostro, negando sutilmente y noté que se había envuelto los brazos alrededor de su torso a penas cubierto. Le ofrecí mi abrigo, que aceptó a regañadientes y luego le ofrecí mi brazo, apreté el botón con el candado del pequeño control de la alarma del auto y comencé a caminar, con ella siempre tan erguida y divina, prendida de mi brazo.
_ ¿Cuál es el lugar de tu misteriosa aventura? – Dejó clara la impaciencia en su tono de voz
_ Qué imagen tan asquerosa tendrás de mi
_ No eres tu – Aspiró del cigarro que llevaba y expiró unos segundos más tarde – Son los hombres en general
_ Ah – Me olía al mismo feminismo con el que Amanda tendía a bombardearme por broma
_ Son todos iguales
_ Quizás
Caminamos en silencio por unos dos minutos y nos asomamos al fin a un barrio Bellas Artes bohemio y nocturno alumbrado por las vistosas lámparas de cafés y clubs, lleno de olores y colores propios de la noche que son imposibles de apreciar durante cualquier momento que no sea ésta. Por un lado era el tan delicioso olor a café que entraba por montones a la nariz y por otro, el olor inconfundible de una noche entre artistas, incienso, palo santo, el toque preciso de olor a tabaco y los perfumes propios de las personas que caminaban a aquellas horas, que siempre tendían a ser más envolventes que durante el día, en donde la gente escoge olores frescos. En total, era una mezcla inolvidable y adictiva que te transportaba a otro lugar, lejano de lo que podía ser el mismo barrio durante el día.
_ Todas las mujeres dicen lo mismo – Cerré los ojos y aspiré mientras caminaba, me dejé llevar totalmente por las fragancias y de pronto me encontré en una dimensión totalmente desconocida que se esfumó a penas escuché su voz monocorde y tranquila tararear la misma canción que había sonado en el auto unos momentos atrás.
Miré al techo y a los rincones del recinto, no tardé en reconocer un par de cámaras de seguridad y me encontré pensando en la locura que sería un encuentro sexual en un lugar así. Me le acerqué con una sonrisa a media boca en el rostro, negando sutilmente y noté que se había envuelto los brazos alrededor de su torso a penas cubierto. Le ofrecí mi abrigo, que aceptó a regañadientes y luego le ofrecí mi brazo, apreté el botón con el candado del pequeño control de la alarma del auto y comencé a caminar, con ella siempre tan erguida y divina, prendida de mi brazo.
_ ¿Cuál es el lugar de tu misteriosa aventura? – Dejó clara la impaciencia en su tono de voz
_ Qué imagen tan asquerosa tendrás de mi
_ No eres tu – Aspiró del cigarro que llevaba y expiró unos segundos más tarde – Son los hombres en general
_ Ah – Me olía al mismo feminismo con el que Amanda tendía a bombardearme por broma
_ Son todos iguales
_ Quizás
Caminamos en silencio por unos dos minutos y nos asomamos al fin a un barrio Bellas Artes bohemio y nocturno alumbrado por las vistosas lámparas de cafés y clubs, lleno de olores y colores propios de la noche que son imposibles de apreciar durante cualquier momento que no sea ésta. Por un lado era el tan delicioso olor a café que entraba por montones a la nariz y por otro, el olor inconfundible de una noche entre artistas, incienso, palo santo, el toque preciso de olor a tabaco y los perfumes propios de las personas que caminaban a aquellas horas, que siempre tendían a ser más envolventes que durante el día, en donde la gente escoge olores frescos. En total, era una mezcla inolvidable y adictiva que te transportaba a otro lugar, lejano de lo que podía ser el mismo barrio durante el día.
_ Todas las mujeres dicen lo mismo – Cerré los ojos y aspiré mientras caminaba, me dejé llevar totalmente por las fragancias y de pronto me encontré en una dimensión totalmente desconocida que se esfumó a penas escuché su voz monocorde y tranquila tararear la misma canción que había sonado en el auto unos momentos atrás.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Quieto
Talk Show Host se enrola atrás haciendo la acústica de mi habitación algo formidable. Hace tiempo, más del que recuerdo, que no me detenía y tomaba un respiro, veía la hora y me disponía a garabatear un par de palabras para que despleguen las alas en el espacio virtual. Supongo que cualquier otra cosa será mejor que la jaula con paredes tan acolchadas como aisladas que mi cabeza se va construyendo sola cada cierto tiempo, y que si olvido y no abro, se vuelve un castillo de piedra impenetrable con pozo con cocodrilos y alevosía.
Que vá. De pronto, y de veras, que más vale relajarse y escuchar quizás el desesperado azote del cuerpo de una polilla contra el techo antes que abandonarse a los vicios mundanos tan molestos y adictivos que van consumiendo al mundo de a poco.
Amanece se abre el paso luego de aproximadamente tres minutos de Radiohead, permitiendo que la voz grave e infinita del Sr. Valenzuela retumbe de un lado a otro en las paredes de mi pieza, los dedos se sueltan y circulan libres por el teclado, la noche avanza con gracia y los pensamientos se abren paso uno tras otro para luego difuminarse en un río de recuerdos e imágenes anónimas. No sé, simplemente, no lo sé.. Millones de cosas que no sé y no planeo saber, como quien lee ahora estas palabras inherentes, o quien no lo hace. Sólo se que nacen de los dedos que se mueven por impulsos nerviosos a través de mi.
Narcisa, ¿Qué es eso?
No lo sé. No me importa, que más da. ¿Por qué no un poco de relajación y cannabis musical antes de que llegue la tormenta que veo aproximarse? No lo sé.
Y suena de pronto la voz clara y musical de Vasconcellos que canta Quieto
Narcisa C.
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