- Gabriel García Márquez

miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Matar o morir?

Podría alimentar al conejito con malas hierbas o dejar que las malas hierbas me maten a mi.

lunes, 23 de agosto de 2010

Silencio

"Yo sé que le hará mucho daño y que estaré jugando con él, pero es la unica forma de salvar mi pellejo"

Me detuve, y repasé aquellas palabras con horror, incredula ante el hecho de que hayan salido de mi boca, ¿Es el germen de la maldad? Me recorre las venas silencioso mientras mi alma se balancea en un barranco en el que en el fondo chapotea la más tenebrosa oscuridad. Respiré y la miré, y sus ojos reflejaban una clara mezcla de estupor, de impresión y compasión ¿De qué? ella, después de todo, era sincera conmigo en su %150 fuese o no de mi agrado aquella sinceridad en ese instante. Sinceridad, repetí esa palabra en mi cabeza hasta que su significado se perdió por completo. Miré el suelo sin creer aquella escena.

"Weona.. te diste cuenta de lo que acabai de decir??"

Su voz, su gesto y su mirada reflejaban la honestidad más pura que se puede dar en una amistad. Cerré los ojos mientras que recitaba un "Sí" tan pobre de convicción como de benevolencia en lo que aseguraba, lleno de unas insoportables ganas de dar la media vuelta, pero esa posibilidad ya no es factible, no, pues el plan ya estaba en marcha. ¿Y que más da? Són solo tres años más los que debo soportar este suplicio, y todo, por una sociedad que no sabe soportar la diferencia

lunes, 9 de agosto de 2010

Patear la pared

Enojada y de forma descontrolada, patear la pared y sentir dolor con excitación enferma. ¿Qué otra mejor forma de descargar la ira?

Espero la noche para transformarme en lobo y perderme en la oscuridad.

viernes, 6 de agosto de 2010

Encuentros anónimos

Ella se sube al transporte aquel un poco incomoda empaquetada en aquel uniforme escolar, el pelo en la cara y el bus azotándose violentamente, caminó por el pasillo y un tímido sol le alumbraba el rostro. Caminó un poco más y vió a un tipo que conocía de vista y estaba segura que era en viceversa ídem, le sonrió y con un poco de timidez tierna le preguntó si se podía sentar a su lado, había notado que él la observaba desde que ella subió. Él tartamudea y le dice que si, se corre y le da el paso al asiento de a la ventana, le devuelve la sonrisa y hace su mayor esfuerzo por entablar algún tipo de conversación con esa chica.


Narcisa.