Una de ojos amarillos y maquillaje dorado, de labios de oro, con el pobre ropaje de los paños menores incoloros y unas alas espléndidas de plumas semitransparentes. Una de cabello libremente desparramado, negro como una noche de bosque y mirada tan indiferente como seductora, infinita e incisiva. De joyas color sol que me encandilaban y piel de miel en la que mis ojos quedaron atrapados .
Una diosa perfecta que me hizo compañía en silencio bajo el gran sauce llorón mientras que los narcóticos me consumían. Y, que cada tanto me clavaba sus ojos irresistibles e inalcanzables.
Una diosa perfecta que me hizo compañía en silencio bajo el gran sauce llorón mientras que los narcóticos me consumían. Y, que cada tanto me clavaba sus ojos irresistibles e inalcanzables.
Te adoro; cada día escribes mejor.
ResponderEliminarA.G.