- Gabriel García Márquez

miércoles, 27 de agosto de 2014

Háblame hija

Aló hija como estás
cuéntame cómo te fue en tu prueba
dime cómo estuvo tu día
háblame hija, cuéntame lo que sea

Cuéntame como luce el techo
dime qué tal las estrellas
que en este momento no las veo
en el túnel por el que voy

Háblame hija de tus horas felices
de tu infancia inquebrantable
aquí nos gritan por un parlante
que para subir dejemos bajar antes

Háblame para salvarme un instante
del aire sofocante
de la indiferencia de la gente
de sus ojos en las pantallas

No soporto estas pantallas hija
las mismas risas simuladas
el celular apático
lo desierto de las miradas

Pero cuéntame hija
cómo estuvieron tus juegos hoy
yo quisiera quebrarme en llanto
pero mis ojos están secos por tanto trabajo

No sabes cuánto te abrazaría
quítame hija el peso
con tu dulce voz
de vivir en esta agonía

miércoles, 28 de mayo de 2014

Los amantes (Gonzalo Rojas)

París, y esto es un día del 59 en el aire.
Por lo visto es el mismo día radiante desde entonces.
La primavera sabe lo que hace con sus besos. Todavía te busco
en ese taxi urgente, y el gentío. Está escrito que esta noche
dormiré con tu cuerpo largamente, y el tren interminable.

París, y éste es el fósforo de la maravilla violenta.
Todo es en el relámpago y ardemos sin parar desde el principio
en el hartazgo. Amémonos estos pobres minutos.
De trenes y más trenes y de aviones errantes nos cosieron los dioses,
y de barcos y barcos, esta red que nos une en lo terrestre.

París, y esto el oleaje de la eternidad de repente.
Allí nos despedimos para seguir volando. No te olvides
de escribirme. La pérdida de esta piel, de estas manos,
y esas ruedas terribles que te llevan tan lejos en la noche,
y este mundo que se abre debajo de nosotros para seguir naciendo.

París, y vamos juntos en el remolino gozoso
de esto que nace y nace con la revolución de cada día.
A tus pétalos altos encomiendo la estrella del que viene en los meses de tu sangre,
y te dejo dormir en la sábana. Pongo mi mano en la hermosura
de tu preñez, y toco claramente el origen.

lunes, 31 de marzo de 2014

Jacinta

Anoche soñé contigo. Era un sueño genial, pero duró muy poco. Estaba en un dormitorio muy iluminado, de una casa en que viví antes, sobre una cama, acompañada, con la puerta abierta y se asomaban cada cierto tiempo distintos perros de los que han habido y hay aun en la casa. Poco y nada me importaban la verdad, yo los miraba de reojo y seguía en lo mío.
De pronto te apareciste tu, así despacito como lo hacías cada vez que llegabas a un lugar y me mirabas directo a los ojos.. así como siempre lo hacías Jacinta, y yo sentí una felicidad tan grande en mi sueño, tan grande, que de solo recordarlo se me aprieta el corazón aquí sola mientras lo escribo.
Entonces en mi sueño yo saltaba de la cama y me precipitaba a tu calorcito, te hacía cariño y te abrazaba fuerte, así como siempre lo hacía, tu tenías el olor de siempre, tu pelo era el de siempre y el brillo de tus ojos, el que nunca más he vuelto a encontrar, era mi Jacinta, el de siempre.
Y me sentía bien en mi sueño, me sentí completa de nuevo, a pesar de que en él sabía que no te veía desde hace mucho tiempo. Estaba consciente de que algo te había pasado, y también sabía en el sueño que no te volvería a ver en mucho tiempo más.
Desperté muerta de rabia por la alarma, sintiendo que me habían sacado del sueño más valioso que he tenido en mucho tiempo, con lágrimas en los ojos y extrañándote.
Aunque bien, en realidad, no he dejado de extrañarte nunca Jacinta.

viernes, 7 de marzo de 2014

Diferente


Dejamos de hablar. Te dejé de hablar un día entre tibio y caluroso, muerta de amor, porque tus besos ya no eran lo que solían ser para mi. Tu te quedaste ahí, algo triste y muy resignado de que la vida te pasase por encima mientras estabas sentado en la silla de tu habitación, fumando tabaco en pipa.

A mi la vida me quiso pasar encima, y de pronto me monté sobre ella, a ras de piel, como un caballo al que se le quita la montura y se lo doma solo al contacto de su lomo suave y firme. Me llene de responsabilidades, de amigos y de letras, me llené de poesía sin ti. (Esos malos hábitos de escribir poemas cuando se extraña con el alma) Te extrañaba un poco a veces, a veces por montones, y lloraba de tanto en tanto porque si, a pesar de todo solía extrañar tus besos.

Así se fueron pasando los meses, yo llena de metas por cumplir y esfuerzo que hacer. El invierno se pasó entre viajes húmedos en el metro y las sopaipillas del carrito del paradero. El otoño me recordaba a nuestro amor fugitivo que se escondía entre la luz húmeda de un cobertizo polvoriento y el café cortado que nos hacíamos para el frío. El invierno eran mis guantes en tus manos, tus sombreros sobre mi cabeza. Ya no quedaba nada de eso, quedaba mi amor que se desangraba y las hojas amarillas cayendo de los árboles.

Llegó la primavera. No es que yo hubiese vuelto a florecer precisamente, el año me dejó agotada aún sin terminar.

A fin de año me encontré con todo lo que quería resuelto, con un vacío dentro de mi alma por mi Jacinta, y con pruebas importantes por rendir aún. En fin, el tiempo pasó, pasaron las estaciones y la vida vuela. El año se fue a terminar una noche cálida en la casa de mi abuelita.

R, se me ocurrió volverte a hablar pasado febrero, cuando tenía hasta otro amor y toda mi vida andando de maravilla. Tu me dijiste que me habías echado de menos y que me tenías un regalo que me habías prometido en una navidad de hace unos años. Pasamos un año sin hablar y mi vida había cambiado totalmente. ¿Y tú? Bueno, tu seguías ahí, algo triste y muy resignado de que la vida te pasase por encima mientras estabas sentado en la silla de tu habitación, fumando tabaco en pipa.

martes, 4 de febrero de 2014

Efímero

Anoche sentí x un momento
que llegaba a mi una claridad
inesperada
que se fue en cuanto el día
puso un pie en la habitación.

Por la noche soñé contigo
camarada
hace unos días eras como
como esa luz de luna que
se refleja en los pastizales
cuando corre viento

Hoy eres un sueño que se desvanece
en cuanto abro los ojos
camarada
porque tu lo qusiste así

Un tango de noche

Se abre nuestro tiempo
compañero
nos envuelve un manto de estrellas
mientras bailamos un tango
por la avenida silenciosa.

Te detienes y recuerdas
cuantos labios han pasado x los tuyos
cuantas respiraciones se mezclaron con la tuya
da un paso atrás, me aprietas la cintura
compañero
¿De cuánto tango seremos los protagonistas?

No son tus labios los correctos
ni lo son los míos para ti
giramos bajo la luz del último faro solitario
y yo me siento bien de que estés aquí
y no.

lunes, 3 de febrero de 2014

Un tango


Suena un tango. Un tango en que Cortázar me susurra a los oídos con su voz profunda y yo cierro los ojos.

Yo cierro los ojos y recuerdo los besos que han pasado por mis labios, recuerdo los besos de esos en los que se me han arrancado los sentimientos por la garganta. Recuerdo y siento un regusto a amargura en el pecho. ¿Cuántos besos daremos hasta encontrar ese par de labios? Cierro los ojos y traigo a mi nariz las respiraciones que se han mezclado con la mía. ¿De cuántas letras de tango seremos los protagonistas?

Esos besos en los que basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y REcomenzar.

Rayuela. Entonces fui protagonista de rayuela. Lo he sido dos veces en mi vida y en ambas ocasiones no ha tenido sentido.

¿De cuántas letras de tango seremos los protagonistas?

martes, 21 de enero de 2014

TALA (Cortázar)

Llévese estos ojos, piedritas de colores,
esta nariz de tótem, estos labios que saben
todas la tablas de multiplicar y las poesías más selectas.

Le doy la cara entera, con la lengua y el pelo,
me quito las uñas y dientes y le completo el peso.

No sirve
esa manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos.

Ni esa comida recalentada, la memoria,
ni la atención, como una cotorrita perniciosa.

Tome las inducciones y las perchas
donde cuelgan las palabras lavadas y planchadas.

Arree con la casa, fuera de todo,
déjeme como un hueco, o una estaca.

Tal vez entonces, cuando no me valga
la generosidad de Dios, eso boy.scout,
y esté igual que la alfombra que ha aguantado 
su lenta lluvia de zapatos ochenta años
y es urdimbre nomás, claro esqueleto donde
se borraron los ricos pavorreales de plata,
puede ser que sin voz diga tu nombre cierto
puede ocurrir que alcance sin manos tu cintura.

jueves, 16 de enero de 2014

UNA CARTA DE AMOR (Cortázar)

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

La mufa (Cortázar)

Vos ves la Cruz del Sur,
respirás el verano con su olor a duraznos,
y caminás de noche
mi pequeño fantasma silencioso
por ese Buenos Aires,
por ese siempre mismo Buenos Aires.
Quizá la más querida

Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.

Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.

miércoles, 15 de enero de 2014

Amor de pueblito abandonado

Me dicen por ahí que quizá vuelvas
yo por ahí decido que quizá me pire
para no verte,
somos de preciados mundos antagónicos.

Igual me quedaría
para ver si reconozco tus ojos como lo hacía antes
antes del  siglo en que te saqué de aquí
entre esos finales que sobran, que arden en el pecho

Igual cuando la noche se hace oscura
de esa oscuridad única
que absorbe el reflejo de las luces sobre la pared
te extraño como si el aire fuese a terminar.

Intento decidir
UNA
       VEZ
             MÁS
que haría si te volviese a ver

Podría besarte
y volver a enamorarme,
perdidamente,
como siempre.