- Gabriel García Márquez

domingo, 25 de diciembre de 2011

Llegamos a mi pieza, desordenada ( c o m o s i e m p r e ) como tu la conociste desde la primera vez, y te acaricié el pelo oscuro y tu piel como atardecer dorado que recorrí con mis labios extasiado, con el libido que se me escapaba por los poros, me miras y sonríes con malicia ( c o n p l a c e r ) y mi boca que se pierde en tu cuello ( h i r v i e n d o c o m o e l s o l ) se escapa de mi control

Acerco tu cuerpo ( e l a n s i a d o ) hacía el mío, la habitación está oscura aunque es de día, nos ilumina la luz cremosa que traspasa las cortinas amarillas y se escurre a través del contorno de tus curvas acarameladas, y yo te observo con el dolor de mi partida en los ojos. No sé más, solo que me perdí entre el tibio que tu cuerpo me irradiaba, ( e n t r e l a s u a v i d a d d e t u s p e c h o s ) Y de de tus labios rojos, color manzana ( e n v e n e n a d a ) húmedos con que envenenaste los míos, que me perdí entre ellos, y dejé de existir entre tu piel morena ( f r a g a n t e a l e ñ a ), que no me podré sacar más de la cabeza..

No sé, yo recuerdo verte bailar, y recuerdo tu cuerpo moviéndose entre las luces parpadeantes ( c o m o s i f u e r a s l a ú n i c a e n e l m u n d o ) Y que tus manos tomaron las mías y me hicieron abrazarte para que me moviera junto a ti.

Ven y déjalo salir, ( a n t e s d e q u e h u y a s d e m i ), Antes de que te pierdas entre la música ..